REVISTA MÉDICA ELECTRÓNICA

Rev méd electrón

VOL: 27 No:3 may-jun 2005.
ISSN 1684-1824

Director General:

Dr. José Fernández Morín

Comité de Redacción:

Lic. Sonia Fuentes García

Servicio Traducción:

Téc. Migdalia Benito Miralles

Edición y Diseño:

Esp. Leonardo M. Alfonso López

  Téc. Raúl Rodríguez Hernández
   
Comité de Expertos (Auditores)

Dra. Clara Laucirica Hernández.
Especialista de 2do Grado Medicina Interna. Profesora Auxiliar.

Dra. Esther Báez Pérez.
Especialista de I Grado en Administración de Salud. Profesora Asistente.

Dr. Arturo Vidal Tallet.
Especialista de 2do Grado en Pediatría. Profesor Auxiliar.

Dr. Oscar García Rodríguez.
Especialista de 2do Grado en Cirugía General . Profesor Auxiliar.

Dr. José Manuel Morales Rigau.
Especialista de 2do. Grado en Higiene y Epidemiología. Profesor Asistente.

Lic. Alfredo Lauzurique González.
Dr. en Ciencias Filosóficas. Profesor Titular de Filosofía.

Lic. Teresa Rodríguez Lima.
Lic. en Enfermería. Profesora Asistente. Master en Ciencias de la Educación Superior. Profesora Asistente

Dr. Alberto García Sardiñas.
Especialista de 2do. Grado en Ginecología y Obstetricia. Profesor Auxiliar.

Dr. Olga González la Nuez.
Especialista de 2do Grado en Anatomía Humana. Master en Ciencias de de la Educación Superior. Profesora Auxiliar.

Dr. Jorge Hernández González.
Especialista de I Grado en Cirugía Maxilo- Facial. Profesor Asistente.

Normas Editoriales de la Revista Médica Electrónica de Matanzas.

Para la publicación en nuestra Revista los autores deben tener en cuenta los siguientes aspectos:

    • Se recibirán solo trabajos inéditos.
      Carta de Aval por el Consejo Científico de su Institución.
      Debe entregarse una copia impresa y en disquete de 3½”.
      El Formato de la publicación y las Referencias Bibliográficas deben ajustarse a la Norma de Vancouver.
      El documento se redactará en Word, pueden incluir: tablas, gráficos y fotos.
    • Los trabajos serán revisados y aprobados por el Consejo Científico de la Revista Médica Electrónica.

Sugerencia: Utilizar MicroSoft Word.

 


TABLA DE CONTENIDO:

Diferencias entre géneros y la fractura de cadera.

Pancreatitis aguda.

Oleozón en el tratamiento de la periodontitis simple moderada.

Ética en el tratamiento quirúrguico de enfermos con cáncer.

Tumor neuroectodérmico pigmentado de epidídimo.

Síndrome de túnel carpiano: vinculación básico-clínica.

Habilidades comunicativas para establecer una adecuada relación médico- paciente.

Experiencia obtenida a través de un Sitio Web en la asignatura de ginecobstetricia para estudiantes de 6to año de Medicina.

Matanzas Reflexiones éticas acerca de la clonación, la terapia genética y el diagnóstico genético.

Antropofagia en aborígenes de Cuba.

 

EDITORIAL:

BIOSEGURIDAD NUESTRA DE CADA DIA.

Con gusto he visto pasquines educativos en varios lugares de mi hospital donde se estimulan las medidas de seguridad contra las enfermedades de transmisión hemática, en particular el SIDA. Manos enguantadas extrayendo sangre, inyectando y manipulando tubos de ensayos, son entre otras las imágenes que se muestran y aunque la cirujana exhibida en el cartel con gorro y tapa boca le falten los espejuelos protectores contra salpicaduras , resulta muy correcto y alentador, fomentar y exigir el cumplimiento de estas medidas, recomendadas desde 1985 por el CDC ( Center for Diseases Control ) bajo el nombre de “Precauciones Universales” para el personal de la salud.
He trabajado como cirujano durante casi seis años en África Sub-Sahariana con una población infectada por el VIH de más del 30% y donde por necesidad se extreman estas medidas y me resulta fácil notar a primera vista lo mucho que falta en nuestro país para lograr su cumplimiento. Ya sea debido al bajo por ciento de infectados o por el férreo control que nuestro sistema tiene sobre estos casos, los trabajadores cubanos de la salud no han concientizado aún la importancia de estas “precauciones universales” y consideran de muy improbable un accidente contaminante con objeto filoso o una salpicadura mucosa con líquido corpóreo potencialmente infectado, hechos que ocurren a diario en nuestros hospitales y clínicas.
Debemos todos trabajar para lograr en un futuro cercano en nuestros centros de salud, como mínimo, el uso por el personal en riesgo de doble guantes, espejuelos protectores, delantales impermeables, instrumentación indirecta y calzado de goma. Exigir la disposición de los instrumentos cortantes desechables en contenedores metálicos o de plástico rígido que eviten accidentes al ser manipulados, tener disponible a todos los niveles , dosis iniciales de anti-retrovirales profilácticos para comenzar el ciclo en la primera hora después del accidente, así como sets de laboratorio para pruebas serológicas de resultado rápido para chequear cualquier paciente y conocer su status en caso de exposición accidental de un trabajador de la salud.
Si el índice de prevalencia oculta de VIH en Cuba se estima de 0.5 al 1% y solo en los hospitales de nuestro municipio Matanzas se operan alrededor de 20 000 pacientes anualmente significa que entre 100 y 200 pacientes seropositivos se operan de manera inadvertida por el personal de salud en este período, sin incluir estomatología y otros procederes de laboratorio y de enfermería que arrojarían cifras varias veces superiores. Aunque la probabilidad de contraer SIDA profesional es baja , no la debemos subestimar, al contrario, debemos considerar a todos los pacientes como seropositivos potenciales ,por lo que el personal directivo que norma nuestra salud pública debe garantizar la logística mínima indispensable y exigir el cumplimiento de las medidas exhibidas en los pasquines de marras para preservar la vida de nuestros trabajadores que son sin dudas nuestro más precioso tesoro.

Dr. Alfredo Marín Pérez
Especialista de 1er Grado en Cirugía .
Profesor Asistente de la Facultad de Ciencias Médicas.


Centro Provincial de Información de Ciencias Médicas
Matanzas. Cuba - 2005