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Revista Médica Electrónica 2006;28 (5)
HOSPITAL DOCENTE GENERAL “JULIO M. ARISTEGUI VILLAMIL”. CÁRDENAS.
Reflexión sobre “Calidad de la Vida ” en relación al “Valor de la Vida ”.
Reflection on ”The quality of Life” in relation with “The value of Life”


AUTORES
Dr. Ernesto Malpica Alonso. (1)
Dra. Cristina Ruesca Domínguez (2)
E-mail: htc.cardenas@infomed.sld.cu

(1) Especialista de II Grado en Medicina Intensiva. Profesor de Farmacología.
(2) Especialista de I Grado en Cirugía General. Profesor Instructor de Cirugía General.

RESUMEN

Más allá de todo un conjunto de intereses e intenciones, lo más urgente en medicina es el cuidado y atención a la vida de los enfermos y en particular de aquéllos que por una u otra causa han quedado limitados física y/o intelectualmente. Nuestro trabajo es un modesto esfuerzo por hacer llegar a todo el personal de la Salud, que el “valor de la vida” de un ser humano no tiene límites e, independiente de sus condiciones de salud, no puede ser nunca cuantificable y más aún no puede estar condicionado por el concepto de “calidad de la vida” que la sociedad o nosotros mismos como médicos hemos impuesto a ese sujeto. Es nuestra intención iluminar las conciencias, con el objetivo de poder salvaguardar la dignidad humana.

DeCS:
CALIDAD DE VIDA
VALOR DE LA VIDA
PERSONAS CON DISCAPACIDAD
ACTITUD DEL PERSONAL DE SALUD
CUIDADOS PARA PROLONGACIÓN DE LA VIDA
ÉTICA MÉDICA
HUMANO

INTRODUCCIÓN

Hemos hecho un discernimiento a la luz de la bioética sobre “Calidad de la Vida”, en especial en aquellas personas con limitaciones físicas y enfermedades no curables, hoy cuando más adelantos científicos aparecen y se presiente una tendencia a reducir el “Valor de la Vida” a lo que se conceptualiza como calidad óptima o no de la vida de un sujeto. Como bien dice Polaino_Lorente el dilema más acuciante de la Medicina de hoy no reside tanto en la innovación tecnológica de sus procedimientos como en el rearme ético de sus profesionales. (1,3,4)
Creemos que hoy día hay una tendencia a cuestionar la raíz misma de la vida y más aún la dignidad de la persona humana. Esto ha traído un desnivel entre una filosofía que dice regir el pensamiento del hombre como ciencia de lo general y una tecnología que ha crecido mucho en los últimos 50 años, en correspondencia a la ciencia del pensamiento humano de más madurez y que es la ciencia filosófica, teológica y psicológica del razonamiento humano. (7,8)
No podemos entonces cuantificar la calidad de vida en una persona por las limitaciones que esta tenga, eso es algo propio de cada sujeto y que va en correspondencia con su personalidad, autoestima, espiritualidad, sentimientos y valores.
Ha sido nuestro objetivo abordar el tema haciendo una reflexión ética acerca del valor de la vida de una persona y sus expectativas según lo que percibe como calidad de vida.
En la Medicina que desempeñamos actualmente, hay un concepto que es preciso definir y conocer adecuadamente: “Calidad de la Vida ”, el cual va íntimamente acompañado al de “Valor de la Vida”. Calificamos la vida “con calidad” o “sin ella” y eso produce el efecto que esa vida “tiene valor” o “no tiene valor”.
Si todo ello se quedara en definiciones generales, pudiera así ser aceptado por muchos, pero estamos haciendo referencia a calidad y valor de la vida en una persona, con todo su derecho a vivir, aun con las más grandes limitaciones en sus capacidades.
Cuando deseamos saber si una vida tiene o no calidad, pretendemos decir si esa vida en cuestión vale la pena o no vivirla. Sería entonces una necesidad valorar y evaluar beneficios, y para esto deben establecerse parámetros de calidad que estarían en dependencia de las funciones que consideramos nosotros debe mantener ese alguien, para decir que su vida tiene o no calidad, o sea, qué yo deseo sea capaz de hacer esa persona y cuál es el costo para alcanzarlo.
Algunos como Donabedien expresan que la calidad en salud es una relación entre el costo y el beneficio a alcanzar, o sea, cuánto voy a gastar para vestir, alimentar, educar, etc., y qué es capaz después de dar a la sociedad esa persona. Quisiéramos entonces reflexionar, preguntándonos: ¿Podemos reducir al ser humano a una simple suma de funciones y capacidades? Claramente que NO. Ante todo es una persona humana y esto dice: única, irrepetible, inigualable, trascendental en el tiempo; que lee, piensa, ama, sufre y vive.
La primera vez que sale al mundo la expresión “calidad de vida” no es en el ámbito de las concepciones médicas, pues se atribuye a Lindon Jhonson en 1964, quien expresaba que sus objetivos en el gobierno no podían ser evaluados en términos bancarios, sino en términos de “calidad de vida”. Muchos terrenos ha caminado esta frase hasta que se impregnó, creo que fatalmente en el mundo médico. El progreso científico y tecnológico lleva a la Medicina a un desarrollo vertiginoso, de tal manera que en los últimos 30-40 años se alcanzan logros inimaginables. Los avances en la reanimación cardiorrespiratoria, la trasplantología, la ventilación artificial, el marcapaso, la terapia genética, hacen que enfermedades sin posibilidad de recuperación puedan ahora sobrevivir.
No satisfecha la sociedad, aparece otro elemento importante que es el estado en que muchos enfermos se reincorporan a su medio social y que algunos quieren evaluarlo en términos cuantitativos. Se han establecido, relacionado con esto, escalas para medir la calidad de vida, las cuales no siempre son las más idóneas. Se describen cuatro elementos que son los más significativos, a juicio nuestro, para reconocer y evaluar la calidad de vida:

•  Estado físico y la capacidad funcional.
•  El sentido de bienestar de la persona y su mundo psicológico.
•  Los factores económicos y las relaciones sociales.
•  Elementos éticos y de valores de cada individuo.

Es importante para cada médico reconocer en sí mismo, ¿para qué desea definir la calidad de vida de un ser humano?, ¿cuál es el móvil de conocer si una vida vale la pena o no vivirla? Consideramos que una sola debe ser la respuesta a estas preguntas, porque si creemos que no vale la pena vivir sin calidad, entonces haremos lo posible para que no viva, y esto es estremecedor, pues su consecuencia es la eutanasia , que los griegos tenían como “muerte dulce” o “muerte piadosa”. Aquí deseamos volver a reflexionar lo siguiente:
El médico es y escogió ser:

•  Conservador de la vida.
•  Báculo del que sufre.
•  Muleta del tullido.
•  Pañuelo para las familias desconsoladas.
•  Un faro que guía hacia la vida.
• Aquél que en momentos difíciles ayuda al doliente y orienta hacia donde dirigirse para no enfermar.
•  Anunciante de la vida y defensor de mantenerla.

Hay controversias y dificultades para plasmar los elementos objetivos y subjetivos en la calidad de una vida y ahí también se origina la pregunta de a quién compete establecer los parámetros de calidad de vida, su jerarquía, su magnitud y su importancia. Creemos, pues, que los elementos objetivos, físicos y de salud es el médico quien puede valorarlos; pero aquellos factores psicológicos, de autoestima, de esperanzas, de bienestar con respecto a cuidados y servicios que les van a sembrar sensación de bienestar y seguridad en ellos mismos; son de competencia totalmente del sujeto. Mirándolo desde un sentido cuantitativo, de beneficios y posibilidades físicas del sujeto, el concepto de calidad de vida:

•  Es subvalorizante.
•  Reduce al hombre a una condición de objeto.
•  Lo despersonaliza.
•  Lo cosifica, o sea, lo convierte en un elemento material.
•  No considera al individuo una persona humana.

Si no cumples los parámetros de calidad de la vida, NO VIVAS. Como se comprenderá, éste no puede ser el concepto de calidad de vida ni su enfoque, se hace necesario que tenga un significado bioético, empleándose con un juicio moralmente normativo, que nos indique si las actitudes que tomamos ante un paciente son moralmente malas o si han sido buenas y que deje bien sentado que debemos sostener la vida ante todo y sobre todo, teniendo en cuenta además la percepción de las cualidades humanas. Creemos que la vida sí puede valorarse, pero no puede cuantificarse. El valor que cada persona le atribuye a la vida es una percepción individual, propia de cada hombre o mujer y que está en relación con la personalidad, su formación y sus características particulares.
Al introducirnos en esta otra dimensión bioética que es “valor de la vida”, quisiéramos dar a conocer una definición que consideramos muy acertada sobre el valor de la vida:
La vida, es una oportunidad, aprovéchala
es un sueño, hazlo realidad
es un reto, afróntalo
es un deber, cúmplelo
es un juego, juégalo
es riqueza, consérvala
es una promesa, lógrala
es amor, disfrútalo
es un combate, acéptalo

La vida es amor a la vida, defiéndela.
El valor a la vida es un concepto individual y personal, acorde a la formación que ha dado la sociedad a cada individuo, está en relación a los sentimientos, emociones, espiritualidad de cada sujeto, y es por ello que se hace necesario llegar a lo profundo de cada ser humano. No concebimos a un médico expresando si una vida vale o no la pena salvarla, si un minusválido será o no una carga social. Los planes de Salud en nuestro país han llevado irrevocablemente a defender el “valor de la vida” de cada persona. No se ha dejado a un lado ningún minusválido, ningún limitado físico, no se ha concebido nunca que ellos por su condición no tienen un espacio digno en nuestra sociedad. Son muchos los planes del Gobierno, tratando de dar valor a la vida de los discapacitados. La finalidad de la asistencia médica es la promoción de la vida y la salud. El profundo respeto a la vida es que la búsqueda de la calidad de vida y amor a la vida sea considerada éticamente positiva y válida, con una dimensión de humanismo y esperanza en la curación o al menos la rehabilitación.
La vida no tiene el mismo valor para los que torturan y asesinan que para los que son torturados y vejados, la vida no tiene desgraciadamente igual valor para todos. Nuestro país se escapa de esta óptica, gracias al proceso revolucionario iniciado en el año 1959; pero, ¿qué valor cree usted que tendría la vida para Joseph Menguele, el llamado “Ángel de la muerte” de los campos de exterminación nazis? No podemos concebir un médico defensor de la muerte, cuando ese médico comienza a valorar y discernir si una vida vale o no la pena vivirla, comienza entonces a cultivar la muerte.

CONCLUSIONES

El fruto de cuanto hemos visto, de manera general, lo tenemos hoy en los esfuerzos de muchos por reconocer y realzar el “valor de la vida” de todo hombre, dando un mensaje justo, siempre válido y positivo en cuanto a la denominación de “calidad de la vida”. El médico no debe decidir lo que es bien para el paciente, sino que el mismo enfermo tiene esa oportunidad, pues le asiste ese derecho de opinar y participar en el estudio, tratamiento y recuperación de la enfermedad. No hay vida con calidad o sin ella, creemos que solamente hay vida y debemos defenderla en toda persona que llega a nosotros, pues para eso hemos sido llamados.
Es necesario construir una nueva cultura de la vida, no podemos perder de vista que el paciente es el único autorizado para opinar sobre la calidad de su vida, y el respeto por su autonomía nos obliga como médicos a tratar al enfermo de acuerdo a la valoración de la calidad de su vida que éste hace.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS .

  1. Rodríguez Uguido. Filosofía, ciencia y valor. La Habana: Editorial Ciencias Sociales;1986.
  2. Vega J. Aspectos bioéticos de la calidad de vida. Rev cuadernos bioética 1994;51(4)
  3. Colectivo de autores. Lecturas de Filosofía, Salud y Sociedad. Habana: ECIMED; 2002.
  4. Aguilar Díaz. Fortalecimiento de valores: una necesidad de todos los tiempos. Imprenta EPASE. Camagüey; 1999.
  5. Blázquez N. Bioética Fundamental. BAC. La Habana;1996.
  6. Rabel S. Conferencia sobre Ética Médica en pacientes graves. La Habana: Taller Provincial de Terapia Intensiva; 1996.
  7. Reverte J. Las fronteras de la medicina: Madrid-Barcelona: Díaz Santos ; 1993.
  8. Drane J. Métodos de Ética Clínica. Bol oficina sanit panam 1995;119(5)
  9. Gracia Guillén D. Métodos de análisis de problemas éticos en la clínica humana.Separata de los anales de la Real Academia Nacional de Medicina. Cuaderno II. Madrid ; 1992

SUMMARY

Beyond a group of interests and intentions, the most urgent thing in medicine is the care and attention taken with patients´ life, particularly of those who, for one or another reason, have become physically or mentally impaired. Our work is a modest effort to make understandable for all the persons working in the Health Care System that ” the quality of life” of a human being is unlimited and, independent of his state of health, it never can be quantified. Furthermore, it can not be conditioned by the concept of ”the quality of life” our society and we ourselves have imposed to this person. Our intention is to enlighten the consciences, with the objective of safeguarding the human dignity.

MeSH:
QUALITY OF LIFE
VALUE OF LIFE
DISABLED PERSONS
ATTITUDE OF HEALTH PERSONNEL
LIFE SUPPORT CARE
ETHICS, MEDICAL
HUMAN

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO

Malpica Alonso E, Ruesca Domínguez C.Reflexión sobre “Calidad de la Vida ” en relación al “Valor de la Vida ”.
Rev méd electrón[Seriada en línea] 2006; 28(5). Disponible en URL:http://www.cpimtz.sld.cu/revista medica/año2006/tema13.htm[consulta: fecha de acceso]


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