<<< Anterior
Inicio
RevMed
Siguiente >>>

FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS “JUAN GUITERAS GENER”. MATANZAS.
Revista Médica Electrónica 2008;30(1)
La formación de valores y el médico de hoy.
Values formation and the contemporary physician.

AUTORES

Dr. José Fernando Placeres Hernández (1)
Dr. Lázaro de León Rosales (2)

Dr. Yoel Medina Hernández. (3)
Dr. Edel Martínez Rodríguez (4)

(1)Especialista de I Grado en Medicina General Integral. Profesor Instructor.Policlínico Docente "Cesario Sánchez".Municipio Pedro Betancourt.Matanzas.
(2)Especialista de I Grado en Medicina General Integral. Profesor Asistente. Facultad de Ciencias Médicas. Matanzas.
(3)Especialista de I Grado en Medicina General Integral.Policlínico Docente Camarioca.
(4)Especialista de I Grado en Medicina General Integral. Policlínico Docente "Nelson Fernández Oliva". Municipio Limonar


RESUMEN

Se realizó un trabajo descriptivo sobre la formación de valores vinculándolo con la educación en las Ciencias Médicas, considerando que la calidad del médico se ha considerado parte de ésta. Se exponen aspectos del modelo de formación del profesional, sus dimensiones y los valores que se forman. Se resumen los valores y principios que en el profesional de las Ciencias Médicas se deben formar.

DeCS:
VALORES SOCIALES
ESTUDIANTES DE MEDICINA
ENSEÑANZA
RESPONSABILIDAD SOCIAL
EDUCACIÓN PROFESIONAL/
métodos
ÉTICA MÉDICA/
educación
ESCUELAS MÉDICAS

INTRODUCCIÓN

La formación de nuevos valores constituye un reclamo del mundo actual. Los cambios que se han venido produciendo en el mundo político, en las empresas, en la educación y en general en la sociedad, refuerzan la importancia y necesidad del clima intelectual y científico de las instituciones de educación superior. En estos nuevos contextos en que la sociedad plantea exigencias cualitativamente diferentes y se reclama la pertinencia universitaria, se requiere del fortalecimiento de la formación de valores. Las instituciones de educación superior tienen la responsabilidad de incidir en esta formación y apoyar a los niveles precedentes de educación. El fortalecimiento de la sociedad civil debe promover valores y actitudes que deben ser reforzados por la educación superior tales como: libertad, responsabilidad, solidaridad, justicia social, tolerancia a las diferencias en un marco de respeto mutuo, ética, conservación del medio ambiente y una cultura de paz. (1)
La educación en las Ciencias Médicas se ha ido transformando a través del tiempo, y de un proceso limitado al aula y centrado en el profesor como principal protagonista ha traspasado los muros de las instituciones docentes para llegar hasta los propios servicios médicos con la participación de los estudiantes en el proceso de su formación. En Cuba a través de la municipalización, (y en el nuevo Programa de Medicina Integral Comunitaria que se desarrolla en Venezuela) ello se concreta en la educación en el trabajo, cuyos escenarios ya por el hecho de ser reales, son el marco propicio para la formación de un profesional de perfil amplio, con sólidos conocimientos científicos y humanos, lo que lleva implícito una profunda formación ética y bioética. (2)
Desde épocas pasadas muchos han considerado que la calidad del médico está determinada por poseer valores que se resumen en cuatro H: Humanismo, Honestidad, Humildad y Honradez.
Es evidente que la Medicina se encuentra en la actualidad bajo fuertes presiones de distinta índole: científicas, económicas, sociales y políticas. Muchas de ellas son más el resultado del éxito de la profesión que de sus fallas; el enorme aumento de enfermedades crónicas es un tributo indirecto a la calidad y capacidad de la medicina para mantener saludables a personas que en otros tiempos habrían muerto.
Cuando echamos un vistazo al resto del mundo y observamos lo lejos que está el planeta de lograr una distribución equitativa de recursos, nos preguntamos, ¿no será la hora de cambiar?: “que la Medicina debe aspirar a ser: honorable y dirigir su propia vida profesional; moderada y prudente; financiable y económicamente sostenible; justa y equitativa y debe respetar la dignidad humana”. Un sistema de salud en el nuevo milenio debe ser seguro, efectivo, centrado en el paciente, oportuno, eficiente y equitativo. La Medicina persistirá como profesión en la medida en que el conocimiento médico especializado sea conservado y puesto en práctica para beneficio de la humanidad de manera responsable y de acuerdo con las necesidades actuales de las sociedades. (Sosa Díaz, Jiménez López, 2004)
No debe olvidarse nunca que la razón de ser de nuestra profesión es el paciente, que la Medicina exige entrega y sacrificio y que para ejercerla es necesario entenderla y amarla. Para Cuba esto no es un sueño, para Venezuela ya está dejando de serlo, pero en la inmensa mayoría de los países del mundo se sueña con un médico nuevo integral, más universal y humano. A veces parece que los millones de seres humanos que sucumben en la miseria, las guerras y las enfermedades han pasado a ser parte del paisaje cotidiano de esos países. Todo parece indicar que ante la magnitud del problema, una mezcla de cobardía e impotencia se ha ido apoderando de muchos habitantes del Siglo XXI.
Nuestro continente es un laboratorio político, social y económico, con todo lo bueno, lo malo y lo feo que implica el ser un laboratorio en un planeta que camina entre los extremos de la asfixia y la identidad, las hambrunas, las guerras y la opulencia, el pragmatismo y la atomización de las religiones.
Creemos que resulta importante un repaso y hasta la rectificación de estos valores en la formación del médico de hoy, que desde el Juramento Hipocrático han servido y sirven de guía para el buen quehacer médico.

DISCUSIÓN

La formación del médico de hoy.
“Largo es el camino de enseñar por medio de la teoría, breve y eficaz por medio del ejemplo.” (Séneca).
La educación ha dado pasos agigantados, sobre todo en el mundo contemporáneo, donde cada vez las exigencias de conocimientos son mayores, la Educación Médica Superior no está al margen de este proceso cronológico.
Uno de los fenómenos más característicos de esta época es la globalización neoliberal, que está generando profundos cambios en el ámbito más amplio de la organización social. La lucha por la defensa de las identidades culturales de nuestros países, naciones, etnias, de querer ser lo que somos y no lo que otros quieren que seamos, toma a veces formas de agresión violenta, que según Jacques Hallack “se podrían llamar de esquizofrenia social y sentimientos de soledad y tristeza individual, en un mundo más antagónico, más injusto y más dividido”. (3-5)
Uno de los elementos claves para reinsertarse favorablemente en una economía mundial abierta radica en elevar la calidad de los sistemas educativos y la preparación de los recursos humanos de alto nivel. (5,6)
La Educación Médica es un proceso de formación cultural, moral y ética que se interrelaciona e imbrica con la ideología, la ciencia, el arte y las tecnologías médicas de la sociedad en que se desarrolla. De ahí que se defina el criterio de calidad educacional en términos de pertinencia social, calidad curricular y buen desempeño profesional. (7)
Es responsabilidad del profesor propiciar la formación integral de la personalidad del estudiante, lo que se traduce en el estímulo a su independencia y creatividad, que incluye el autoaprendizaje y la autoevaluación. Debe centrarse el proceso docente-educativo más en el aprendizaje que en la enseñanza y basarlo en la adquisición de competencias en correspondencia con las necesidades de salud y el enfoque biopsicosocial de la Medicina, haciéndoles comprender que la mejor forma de que haya salud para todos es mediante la estrategia de la Atención Primaria de Salud. Concientizar al estudiante en la necesidad de desplazar el proceso salud-enfermedad del individuo enfermo al sano y de lo individual a lo colectivo, en reconocer la importancia del trabajo en equipo, multidisciplinario y en la participación comunitaria para la solución de los problemas, en el papel de la familia y todos los aspectos relacionados con la dimensión humana de la profesión (8). Todo ello se resume en lograr la plena identificación del estudiante con el perfil de egresado. Esto constituye a juicio de las autoras una de las vías más importantes para la formación de valores éticos dentro del proceso educacional en las ciencias médicas. Según el profesor Ilizástigui: "...transformar el método clínico requiere cambiar cómo los médicos piensan y sienten (...) es la formación de ciertas cualidades: autoconocimientos, sentido moral, sentimientos, valores y conductas, hábito reflexivo, capacidad de empatía y atención comprensiva" (9). La educación en el trabajo como principio fundamental de la educación médica superior, implica situar al estudiante bajo condiciones de trabajo para solucionar problemas reales o potenciales a los que tendrá que enfrentarse una vez graduado, mediante el modo de actuación profesional. Es por ello que el ejemplo del profesor en su papel de educador adquiere una dimensión significativa. La ejecución correcta de esta forma de organización de la enseñanza es propicia para incluir en ella la discusión de los dilemas éticos a los que también deberá enfrentarse el educando y futuro profesional. Se considera, además, que no basta sólo con desarrollar un proceso con los principios apuntados, es necesario también evaluar sistemáticamente el comportamiento ético en los estudiantes, es decir, los resultados de la incorporación de conocimientos en esta esfera, que bien pudiera ser comprobando la habilidad para resolver un problema ético mediante el planteamiento de un caso ético-médico en el pase de visita, sin provocar iatrogenia al paciente o a los familiares, en las discusiones diagnósticas y también en los exámenes prácticos. (10-12)

La formación de valores: (13-19)
Para poder hablar de buen desempeño profesional tenemos que hablar de los valores que han sido formados y los que debemos formar en el futuro profesional. Los diferentes puntos de vista acerca de la Educación en valores están relacionados a interrogantes como: ¿qué son los valores?, ¿qué es la valoración?, ¿qué relación existe entre la educación en valores y el proyecto educativo?, ¿es tarea de la Universidad formar valores?, ¿cómo podrá la Universidad medir la formación y el desarrollo de valores profesionales? Estas preguntas si bien no agotan las inquietudes y preocupaciones existentes, al menos introducen el análisis de los valores en la formación profesional.
Muchas de estas preocupaciones acompañan al mundo actual de modo más general, se habla de crisis de identidad, de fe y de epistemología. De identidad por la ausencia de un sentido claro de pertenencia y por la carencia de proyectos comunes unificadores; de fe, por la incapacidad de creer en algo, por la imposibilidad de cambio y la falta de confianza en el futuro y epistemológica, por la supremacía del conocimiento y la razón, que se expresa en una racionalidad que instrumenta la administrativa-gerencial, capaz de aplastar lo afectivo y sentimental. Algunos afirman que vivimos en una sociedad sin valores; otros que han aparecido nuevos valores asociados al nuevo paradigma socioeconómico y cultural; también hay quien dice que el problema está en la existencia de multivariedad de valores, lo que produce confusión y desorientación en la actuación y valoración de los seres humanos. Quizás esté ocurriendo todo ello, valdría la pena abordar el asunto teniendo en cuenta que en todas las sociedades y en las diferentes épocas el hombre como guía ha tenido que enfrentar sus propios retos de desarrollo. ¿Por qué no podría hacerse ante el acelerado desarrollo científico-tecnológico y la globalización del mundo actual?
No obstante a esta realidad, no es ajeno el hecho de que existen cuestiones no resueltas en la comunicación y en la vida de los hombres, en su educación, en su calidad de existencia, que impiden el desarrollo de una personalidad integral y adecuada a la sociedad en que ésta se despliega.
El estudio sobre el comportamiento humano ha sido y es interés de diferentes ciencias: la Filosofía, la Psicología, la Sociología y la Pedagogía, las que desde sus diferentes objetos de estudios enfocan su campo de acción. Así los debates pueden ser desde los distintos puntos de vista. No obstante, el objetivo común está en la comprensión e interpretación de los porqué de las actuaciones de los seres humanos, para lograr orientar el comportamiento humano hacia las tendencias más progresistas y desenajenantes de la humanidad, su crecimiento espiritual y material, todo ello dentro de los requerimientos que impone la sociedad, de ahí que en el centro de su análisis se hallen los conflictos entre el ser y el deber ser, y derivado de ello entre el hacer y el saber hacer.
Por otro lado, a partir de los diferentes enfoques científicos existen disímiles concepciones, que expresan la complejidad del fenómeno, su carácter multilateral, sistémico y contradictorio, pero que de igual manera contribuyen a avanzar en el esclarecimiento de su alcance.
La comprensión de ¿qué son los valores?, ha sido objeto de reflexión y polémica por los más relevantes filósofos hasta la actualidad. Entender el valor como la significación socialmente positiva (Fabelo, 1989), es verlo contribuir al proceso social, al desarrollo humano. Esto quiere decir que la significación socialmente positiva del valor está dado por el grado en que éste exprese realmente un redimensionamiento del hombre, de las relaciones en que vive, y no de sujetos aislados, grupos o clases sociales particulares. Esta objetividad del valor trasciende los intereses particulares, para ubicar en el centro al hombre como género. Pero ello no es suficiente, pues su objetividad depende de la subjetividad y su carácter social, de la individualidad, y viceversa, quiere decir, que en el centro de la comprensión de los valores están las relaciones entre lo objetivo y lo subjetivo y entre lo individual y lo social.
Muchos de los intentos y experiencias por lograr una pedagogía que eduque en valores (entendido el término como educar subrayando los valores, intencionándolos dentro de las acciones formativas), pueden fracasar cuando no se tiene claridad de lo antes expuesto, ya que podría desvirtuarse el objetivo de la propia educación, ejemplo de ello:
• Cuando se piensa que explicando hechos históricos y actuales de la realidad, o incorporando nuevas asignaturas por sí solo, su conocimiento produce valores o cambios en la conducta y personalidad del sujeto, es decir, que sólo mediante saberes se forman y desarrollan los valores.
Cuando se buscan comportamientos en hechos aislados, como participación en actividades orientadas, sin objetivos bien definidos, ni comprendidos y asumidos por el sujeto tanto en lo racional como en lo emocional.
• Cuando se piensa que formar y desarrollar valores sigue las mismas reglas del aprendizaje de conocimientos y habilidades.
• Cuando se considera que no es necesario incorporarlos como un componente de la labor educativa de manera explícita e intencional en el proceso de formación, pues ellos se forman y desarrollan automáticamente a través de la correcta relación alumno-profesor.

Los valores no son, pues, el resultado de una comprensión y, mucho menos, de una información pasiva, ni tampoco de actitudes conducidas sin significación propia para el sujeto. Es algo más complejo y multilateral, pues se trata de la relación entre la realidad objetiva y los componentes de la personalidad, lo que se expresa a través de conductas y comportamientos, por lo tanto, sólo se puede educar en valores a través de conocimientos, habilidades de valoración, reflexión en la actividad práctica con un significado asumido. Se trata de alcanzar comportamientos como resultado de aprendizajes conscientes y significativos en lo racional y lo emocional.
Los valores son razones y afectos de la propia vida humana la que no se aísla de la relación de lo material y lo espiritual y entre lo social y lo individual.
¿Qué es valor? Para entender este concepto se deben tener claro un conjunto de aspectos que contribuyen a una definición en sentido amplio.
Los seres humanos establecen relaciones con el medio natural y social en que ellos se desenvuelven.
A través de su actividad (productiva, intelectual, artística, deportiva...) se ponen en contacto con objetos materiales e ideales (un producto tangible, una cualidad de la personalidad, una concepción, un sentimiento...)
En este proceso de la actividad humana, en permanente comunicación social, surgen en el ser humano necesidades materiales y espirituales, que al concretarse en objetos materiales y espirituales que las satisfacen se convierten en valores.
Los valores se identifican con cualquier objeto material o espiritual (o sea, productos tangibles, cualidades de la personalidad, concepciones, sentimientos...) que al satisfacer una necesidad humana, son interiorizados y aprehendidos a través de su propia experiencia vital. Esto da un sentido personal a las significaciones del mundo exterior a él.
Cada ser humano interioriza aquello que satisface sus necesidades personales y, sobre esta base posee intereses (los intereses son las necesidades hechas conciencia), forma convicciones, precisa sus aspiraciones futuras y llega a analizar las posibilidades que tiene de alcanzarlas: así se manifiestan los valores.
Dirigen y orientan las acciones humanas de forma consciente y a la vez, como proceso individual, permite diferenciar a unos hombres de otros como entes únicos e irrepetibles. Dos personas pueden realizar una misma actividad y estar impulsadas por valores diferentes. De ahí que se afirme que son significados subjetivos que poseen un fuerte componente individual. Por ejemplo: dos estudiantes pueden realizar esfuerzos similares por asimilar los contenidos necesarios para ser un buen profesional, pero uno puede hacerlo pues se siente identificado con la profesión, aprecia su función social y otro porque esa profesión puede darle beneficios económicos, prestigio social y otras ventajas.
Los valores se forman en el proceso de socialización bajo la influencia de diversos factores (familia, escuela, medios masivos de comunicación, organizaciones políticas, sociales, religiosas, etc.)
No son inmutables ni absolutos, su contenido puede modificarse por circunstancias cambiantes y pueden expresarse de manera diferente en condiciones concretas también diferentes.
En la medida en que los seres humanos se socializan y la personalidad se regula de modo consciente, se va estructurando una jerarquía de valores que se va haciendo estable, aunque puede variar en las distintas etapas de desarrollo y situaciones concretas.
Son significaciones sociales que poseen las cosas, las personas, etc. Dicha significación se refiere al grado en que se expresa el progreso y el redimensionamiento humano en cada momento histórico o circunstancia particular.
Son cualidades reales externas e internas al sujeto. “No es un objeto, ni una persona, sino que está en ellas”. (Xavier Zubiri)
No sólo son cualidades reales externas e internas que expresan las cosas, personas, fenómenos, etc., sino que también componen la estructura de la personalidad, en tanto, que permiten captar esos significados reales a través de la capacidad de los sentidos en su actividad de valoración o estimación, que permiten asumirlos o no, es decir, funcionan a su vez como filtros en el proceso de socialización, incidiendo así en la función reguladora de la conducta y, por tanto, en las actitudes hacia el mundo circundante, actitudes que están dirigidas e intencionadas por motivaciones e intereses, y que expresa una correspondencia entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace en el plano individual, y que posee una correspondencia con la sociedad.
Al ser la personalidad un sistema de formaciones sicológicas, el valor puede manifestarse en toda su estructura: el carácter, las convicciones, las capacidades, etc., pues se manifiesta en la actuación humana.
“Son guías y principios de conducta que dan sentido a la vida hacia la autorrealización, el progreso y el redimensionamiento humano.” (García, 1996).
Por lo tanto, una definición en sentido estrecho de los valores sería:
Se identifican:
Con lo material o espiritual (cosas, hechos, personas, sentimientos y relaciones).
Con cualidades reales externas e internas al sujeto, de significación social. Dicha significación se refiere al grado en que se expresa el redimensionamiento humano.
Con cualidades de los componentes de la estructura de la personalidad, en tanto permiten captar los significados a través de la capacidad de los sentidos en la actividad humana.

Se manifiestan:
A través de la actividad humana, la que permite interiorizar de la realidad aquellas cualidades que satisfacen necesidades e intereses individuales y sociales.
En guías y principios de conducta que dan sentido a la vida hacia la autorrealización, el progreso y el redimensionamiento humano.

Se estructuran:
Por las circunstancias cambiantes de la realidad, por lo que puede su contenido expresarse de manera diferente en condiciones concretas.

Se jerarquizan en dependencia del desarrollo de la personalidad y del desarrollo social del contexto.
Es impreciso y absurdo hablar de una Pedagogía de los valores como algo independiente, dado que el valor es parte del contenido y éste es uno de los componentes de la didáctica, pero sí es necesario comprender las particularidades de la formación y el desarrollo de los valores y sus relaciones en el proceso docente-educativo.
Integrar los valores al aprendizaje de manera intencionada y consciente significa no sólo pensar en el contenido como conocimientos y habilidades, sino en la relación que ellos poseen con los valores. El conocimiento posee un contenido valorativo y el valor un significado en la realidad, el que debe saberse interpretar y comprender adecuadamente a través de la cultura y, por lo tanto, del conocimiento científico y cotidiano, en ese sentido el valor también es conocimiento, pero es algo más, es sentimiento y afectividad en el individuo.
Los caminos y las vías no pueden justificar los fines, es evidente que un buen uso del diálogo, de los métodos participativos, del ejemplo del profesor, son condiciones necesarias para una adecuada labor de formación, pero también son condiciones: la precisión en el diseño curricular de las intenciones a través del análisis del contenido, los objetivos propuestos, etc., es decir, tener claro los fines que se proyectan en lo educativo y diseñar la realización del proceso de formación. La formación sociohumanista tiene su propia significación y lógica y, de lo que se trata, es de incorporarla como parte del sistema educativo, no separarla de la realidad a que se enfrenta el estudiante como aprendizaje, y en este sentido, el profesor debe prepararse y dirigir el proceso en esa dirección, intención que no depende de la casualidad ni de los criterios particulares de éste, sino de todo el proceso de formación, y de la necesidad que lleva implícita como exigencia de la sociedad.
La educación en valores es un proceso sistémico, pluridimensional, intencional e integrado que garantiza la formación y el desarrollo de la personalidad consciente; se concreta a través de lo curricular, extracurricular y en toda la vida universitaria. La forma de organización es el proyecto educativo.
Son tres las condiciones para la educación en valores:
Primera: conocer al estudiante en cuanto a: determinantes internas de la personalidad (intereses, valores, concepción del mundo, motivación, etc.); actitudes y proyecto de vida (lo que piensa, lo que desea, lo que dice y lo que hace).
Segunda: conocer el entorno ambiental para determinar el contexto de actuación (posibilidades de hacer).
Tercera: definir un modelo ideal de educación.

Incidencias de la educación en valores:
Desarrolla la capacidad valorativa en el individuo y permite reflejar adecuadamente el sistema objetivo.
Desarrolla la capacidad transformadora y participativa con significación positiva hacia la sociedad.
Desarrolla la espiritualidad y la personalidad hacia la integralidad y el perfeccionamiento humano.
Transforma lo oficialmente instituido a través de las normas morales, los sistemas educativos, el derecho, la política y la ideología.
Los valores no son, pues, el resultado de una comprensión, y mucho menos de una información pasiva, ni tampoco de actitudes conducidas sin significación propia por el sujeto. Es algo más complejo y multilateral, porque se trata de los componentes de la personalidad, sus contenidos y sus formas de expresión a través de conductas y comportamientos, por lo tanto sólo se puede educar en valores a través de conocimientos, habilidades de valoración-reflexión y la actividad práctica.
La educación en valores en la Universidad está dirigida hacia el desarrollo de la cultura profesional. Los nuevos fenómenos y procesos que la sociedad contemporánea engendra, las interrogantes, expectativas e incertidumbres sobre el futuro de la humanidad, hacen del análisis y la reflexión un imperativo para definir desde una perspectiva estratégica y coyuntural el desarrollo social de cada nación. Ello reclama y exige de una cultura integral en la formación profesional de las futuras generaciones. Es por ello que entre los temas más trascendentes que hoy se analizan en la Educación Superior en el mundo está el vínculo universidad-sociedad-desarrollo.
Los cambios científico-tecnológicos determinan que las universidades transformen sus misiones y objetivos, para poder cumplir responsablemente con la preparación, recalificación y formación continua de los recursos humanos que exige la reestructuración económica de cada país. Es decir, aquella calificación que logre la capacitación para la investigación, el desarrollo, la aplicación y la transferencia de tecnologías adecuadas, por lo tanto, una formación que responda a la magnitud de los cambios y, permita un rápido accionar con criterio propio y compromiso social.
La Educación Superior debe tributar a la sociedad con la formación de hombres capaces de identificar, asimilar, utilizar, adaptar, mejorar y desarrollar tecnologías apropiadas, que brinden soluciones adecuadas en cada momento, formación que debe combinar la calificación técnica, social y humana.
Si bien se han obtenido valiosos resultados en la Educación Superior Cubana (al igual que en algunas universidades del continente) en el logro de la vinculación entre la actividad académica y la laboral-investigativa, es decir, entre el estudio y el trabajo, aún existe una dicotomía entre la formación socio-humanista y la tecnológica en las carreras de Ciencias Técnicas (y de otras ciencias en general) que se expresa, tanto en los planes y programas de estudio, como en el propio proceso de enseñanza-aprendizaje y en la cultura integral de los profesores, al abordar los contenidos propuestos.

MODELO DE FORMACIÓN DEL PROFESIONAL. DIMENSIONES Y VALORES QUE SE FORMAN:

Dimensión. Valor:

-INTELECTUAL……………………………SABER

-TÉCNICA…………………………………..EFICACIA

-ÉTICA……………………………………....DIGNIDAD

-ESTÉTICA………………………………….SENSIBILIDAD

-POLÍTICO-IDEOLÓGICA……………PATRIOTISMO E INTERNACIONALISMO.

En cada una de estas dimensiones se forman valores estrechamente vinculados unos con otros.
La dimensión cognitiva supone que a través de los conocimientos que el estudiante va adquiriendo se pasa del nivel reproductivo al creativo. Para lograr este tránsito es necesario que exista una apropiación del conocimiento, lo que implica una identificación con el objetivo del conocimiento científico; alcanzar la verdad se convierte en valor porque ella compulsa a la búsqueda infinita del conocimiento, infiriéndose una actitud cuestionadora del estudiante ante los contenidos impartidos. La verdad como valor induce, por tanto, a la búsqueda infatigable del saber. Pero el saber interactuando con los valores de las otras dimensiones permite revelar de éste su contenido valorativo al estudiante.
La dimensión técnica enfatiza en la necesidad de intervenir a partir de los conocimientos científicos y técnicos de manera eficiente y eficaz en la actividad productiva. La eficacia como valor apunta al hecho de poder precisar la incidencia técnico-económica de la atención médica, en el proceso asistencial-investigativo con menor costo natural y humano, y con máxima calidad, como también en el cumplimiento de los objetivos y las finalidades; del mismo modo en un sistema de valores, ella adquiere nuevos significados en tanto que no se realiza en sí misma, sino eficacia con creatividad, responsabilidad, modestia, etc.
La dimensión ética subraya la responsabilidad que contrae el profesional con su entorno natural y social. Aquí se destaca la dignidad profesional como valor supremo a alcanzar teniendo en cuenta que a través de ella se patentiza el respeto hacia la profesión, pero un respeto que se significa en relación con una comprensión de la realidad en que se vive y de un compromiso con ella. El secreto profesional, la moral del profesional de la salud, son expresión de esta dimensión.
La dimensión estética propicia el fomento del gusto y la sensibilidad por la actividad profesional. La belleza como valor destaca el desarrollo de la preocupación estética por los resultados de la profesión así como la satisfacción por la obra a realizar. Todo médico debe ser un creador y como tal en él estará presente la sensibilidad del artista. Es aplicable mayormente a la labor quirúrgica, a la educación y promoción de salud, la rehabilitación, la investigación, etc.
La dimensión político-ideológica tributa a la formación del valor patriotismo y de poseer una identidad nacional, así como el internacionalismo proletario, forma desinteresada de ayuda a otros pueblos necesitados del mundo, cumpliendo el principio martiano de que Patria es Humanidad.
En este modelo de valores profesionales se consideran valores supremos o nucleicos a formar los que aparecen en las dimensiones éticas y político-ideológicas a través de la dignidad profesional, entendiéndose por ello: la actitud moral del individuo hacia sí mismo, y de la sociedad hacia él. Es el conjunto de actitudes de respeto a sí mismo, a la Patria y a la Humanidad. Es un modo de comprender su deber y su responsabilidad ante la sociedad y de regular el respeto y el reconocimiento de la sociedad a su personalidad y, por tanto, sus derechos. Es una manifestación de ejemplaridad. La Dignidad Profesional se refiere al desarrollo del ejercicio de la profesión.
En momentos de crisis económica mundial, de globalización neoliberal, consumismo, bloqueo económico contra Cuba y otros fenómenos que influyen poderosamente sobre la niñez y la juventud, su repercusión en el desarrollo de los valores morales puede generar secuelas negativas en el proceso lógico de la formación de la personalidad. Por ello, algunos estudiosos han considerado hablar de una crisis de valores, teniendo en cuenta que esta categoría puede entenderse en primer lugar como constitutiva de la propia realidad social, como una relación de significación entre los distintos procesos o acontecimientos de la vida social y las necesidades e intereses de la sociedad en su conjunto. Cada objeto, fenómeno, suceso, tendencia, conducta, idea o concepción, cada resultado de la actividad humana desempeña una determinada función en la sociedad. (20)
En Cuba existe una juventud que es digna heredera de muchos valores como la justicia, la solidaridad y la independencia. Los valores mencionados y otros están siendo atacados por el capitalismo mediante la utilización de sus poderosos medios de difusión. Las consecuencias del bloqueo económico y la aparición de nuevas e inevitables formas de desigualdad social, asociadas al cuentapropismo, el mercado agropecuario y la tenencia de divisas, así como a otras formas vinculadas al desvío y apropiación indebida de recursos y a la existencia de una variedad de modos de distribución de la riqueza social puede afectar a la justicia como valor. (Galvizu BA, Rodríguez PJ. Conferencias sobre formación de valores. Maestría “Formación Didáctica para profesionales de la salud”. Ciudad de La Habana; 2003).

Entre las diferentes concepciones sobre los valores se encuentran (21) los siguientes:

•  Las “cosas valiosas”: el bien, la verdad, la belleza, la felicidad, la virtud, siempre han existido para el ser humano; sin embargo, el criterio para darles valor se ha modificado a través de los tiempos. Se han valorado de acuerdo con criterios estéticos, esquemas sociales, costumbres, principios éticos o en otros términos, por el costo, la utilidad, el bienestar, el placer, el prestigio.
•  Los valores son el producto de cambios y transformaciones a lo largo de la historia. Surgen con un especial significado y cambian o desaparecen en las distintas épocas.
•  El valor en sentido humanista es lo que hace que un hombre se comporte como un ser humano, aquello sin lo cual perdería su humanidad o parte de ella. El valor se refiere a una excelencia o a una perfección. Por ejemplo: ser honesto.
•  Los valores desde el punto de vista educativo son considerados pautas, abstracciones que orientan el comportamiento humano hacia la transformación social y la realización de la persona. Son guías que dan determinada orientación a la conducta y a la vida de cada individuo y de cada grupo social. (Denis L. Los valores sociales y culturales. Escuela Nacional de Salud Pública. Material impreso. Maestría “Formación Didáctica”. Ciudad de La Habana; 2003).
•  Todo valor supone la existencia de una cosa o persona que lo posee y de un sujeto que lo aprecia o descubre, pero no es ni lo uno ni lo otro. Los valores no tienen existencia real, sino adherida a los objetos que lo sostienen. Antes son meras posibilidades. (22)
•  El valor es todo lo que favorece la plena realización del hombre como persona.
•  El valor es un componente de la estructura de la personalidad que ejerce la función de regulador socialmente significativo de la conducta y de las actitudes hacia el mundo circundante. (Ojalvo V. Los valores. Su educación. La comunicación educativa. Conferencia. Maestría “Formación Didáctica para profesionales de la salud”. Ciudad de La Habana; 2003).
•  Los valores existen en el individuo como formaciones motivacionales de la personalidad que orientan su actuación hacia la satisfacción de sus necesidades.
•  El contenido que no provoque emociones, que no estimule la propia identidad, que no mueva fibras afectivas, no puede considerarse un valor, porque éste se instaura a nivel psicológico de dos formas: los valores formales que regulan el comportamiento del hombre ante situaciones de presión o control externos, que no son los que deben formarse, y los valores personalizados, expresión legítima y auténtica del sujeto que los asume, y que son, en opinión de González F, los valores que deben fomentarse en toda la sociedad cubana de hoy. (22)
En resumen en el profesional de las Ciencias Médicas se deben formar valores y principios como:

HUMANISMO:

Actitud vital basada en una concepción integradora de los valores humanos. En filosofía, actitud que hace hincapié en la dignidad y el valor de la persona.

  1. Sensibilidad
  2. Dignidad
  3. Humildad
  4. Modestia.
  5. Benignidad
  6. Afabilidad.
  7. Comprensión
  8. Compromiso
  9. Responsabilidad
  10. Dignidad
  11. Valor
  12. Justicia.
  13. Compasión de las desgracias de nuestros semejantes

PRINCIPIOS
Capacidad para hallar la verdad y practicar el bien hacia las personas.
Apoyo y ayuda a todos los necesitados sin tener en cuenta nivel económico o social, color de la piel, religión, género, afiliación política.
Valorar al ser humano como lo primero en la atención que se le brinda.
En alusión a los sentimientos nuestro héroe nacional José Martí, expuso: “Siendo tiernos elaboramos la ternura que hemos de gozar nosotros. Y sin pan se vive, sin amor ¡No! No ha de desperdiciarse ocasión alguna de consolar toda tristeza, de acariciar la frente mustia, de encender la mirada lánguida, de estrechar una mano caliente de amar. Perpetua obra, obra de todo instante, es la ternura ”.

HONESTIDAD
Cualidad de la persona que refleja rectitud en el proceder, compostura adecuada ante lo justo, el honor y la honradez. Significa actuar con sinceridad, sencillez y la verdad.

  1. Verdad
  2. Confidencialidad.
  3. Receptividad
  4. Honradez
  5. Sinceridad
  6. Autenticidad
  7. Valentía
  8. Confianza
  9. Fidelidad
  10. Responsabilidad
  11. Amistad

PRINCIPIOS
Respeto a las personas y al derecho intelectual y profesional de los demás.
Actitud crítica y autocrítica en sus relaciones basando sus criterios en el conocimiento científico-técnico.
Ser sincero, no ocultar ni tergiversar la verdad, siendo veraz en los informes que realice.
Fomentar y ampliar la disciplina, el respeto y la fidelidad a su Patria, a través del cumplimiento de lo establecido en leyes, normas y obligaciones.
Ser participativo en la toma de decisiones, brindando todos sus conocimientos para determinar problemas, esclarecer situaciones o resolverlas.

RESPONSABILIDAD
Cualidad de la personalidad que implica libertad para decidir y actuar asumiendo las consecuencias que se deriven de las acciones. Es la actuación consciente y oportuna del cumplimiento cabal del deber contraído, y que brinda satisfacción su cumplimiento. Es compromiso y obligación.

  1. Deber
  2. Organización
  3. Respeto
  4. Disciplina
  5. Creatividad.
  6. Sentido de pertenencia
  7. Crítica
  8. Colectivismo
  9. Optimismo
  10. Amor a la profesión
  11. Libertad
  12. Justicia
  13. Honradez
  14. Sinceridad
  15. Entrega
  16. Consagración

PRINCIPIOS
Ser exigente consigo mismo y con los demás, a través del ejemplo.
Rechazar la pasividad, desarrollando la participación y el diálogo.
Combatir lo mal hecho, el pesimismo y la indolencia, promoviendo el optimismo en las soluciones.
Desarrollar el colectivismo en el cumplimiento de las tareas combinando la responsabilidad individual.
Poseer sensibilidad humana para percibir en la comunicación con los compañeros sus intereses.
Desarrollar la entrega, la consagración y el amor a la profesión en el desempeño profesional.

PATRIOTISMO E INTERNACIONALISMO
Sentido de amor a la historia y tradiciones de la nación, y de otros pueblos, disposición plena a contribuir con la Patria grande, considerándola como dijera Martí. Significa sentido de pertenencia, que contribuye a la defensa de la independencia nacional y a la lucha por el desarrollo de los pueblos hermanos. Expresión de fidelidad ante sí, los demás y la adhesión a la realidad nacional y de los pueblos del tercer mundo.

  1. Amor
  2. Deber
  3. Responsabilidad
  4. Compromiso
  5. Honor
  6. Sentido de pertenencia
  7. Fidelidad
  8. Justicia
  9. Libertad
  10. Valentía
  11. Desinterés
  12. Dignidad.
  13. Humanidad.
  14. Sensibilidad.
  15. Solidaridad.
  16. Consagración.

PRINCIPIOS
Contribuir con la responsabilidad profesional, al desarrollo de la sociedad cubana y de los pueblos del mundo si fuera necesario.
Poseer una conducta digna de un ciudadano fiel a su identidad, participando activamente en la solución de los problemas sociales.
Conocer y hacer cumplir las leyes, códigos y normas que rigen su actividad profesional y ser consciente de ello en su actuación.
Comprender la realidad nacional y actuar en consecuencia en cuanto a lo económico, lo tecnológico y lo social.
Tener clara conciencia de la importancia de su profesión y, ponerla en función del desarrollo económico y social, con eficiencia, eficacia y pertinencia.
Estar dispuesto a defender con valentía y decoro las conquistas de la sociedad cubana.
Desarrollar el cuidado y la protección a la naturaleza y, el respeto a la convivencia ciudadana.
Poseer sentido de independencia. (13 -19 )
Sobre la libertad Martí dijo: “Amamos la libertad porque en ella vemos la verdad”. De la solidaridad sentenció: “Piérdanse las vidas empleadas en el amor de sí propio y en el recuerdo eterno, cuéntense sólo aquellas confundidas con el dolor y amor y en faena y lágrima con los demás”.

CONCLUSIONES

En fin, todos tenemos una enorme responsabilidad que es aún mayor para las Escuelas de Medicina, sus profesores y sus alumnos, que deben realizar un esfuerzo sin precedentes para despojarse de paradigmas del presente y del pasado, pues de que lo logren dependerá en buena parte que la Medicina continúe existiendo como profesión, preservando lo que tiene de ciencia, y tal vez, aumentando lo que tiene de arte, como lo consideran Sosa y Jiménez. (23)

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Ilizástigui Dupuy F, Douglas Pedroso R. La formación del médico general básico en Cuba. Educ Med Salud. 1993; 27(2):189-205.
  2. Declaración de Granada sobre estándares en la Educación Médica de pregrado. Granada. 2001 Oct 24; Educ Méd. 2002; 5(1):3-5.
  3. Salas-Perea RS. La calidad en el desarrollo profesional: Avances y Desafíos. Educ Med Sup. 2000; 14(2):136-47.
  4. Jardines JB, Diego JM, Clavijo A, Salas-Perea RS, Aneiros-Riba R. Avances en la profesión y educación médica en Cuba.Edimburgo: Educación Médica; 1993.
  5. Londoño JL. Pobreza, desigualdad y formación de capital humano en América Latina, 1950-2025. Washington: Banco Mundial; 1996.
  6. Acosta E. Educación hacia la búsqueda de su calidad. Tema libre. Conferencia Regional sobre políticas y estrategias para la transformación de la Educación Superior de América Latina y el Caribe. La Habana: CRESALC- UNESCO- MES; 1996.
  7. Amaro Cano MC. Ética en la Atención Primaria de Salud. En: Álvarez Sintes. Temas de Medicina General Integral. La Habana: Ciencias Méd; 2001. p. 30-7.
  8. Ilizástigui Dupuy F. El método clínico muerte y resurrección. Educ Med Sup. 2000; 14(2):109-27.
  9. Ortiz García M, Pernas Gómez M, Portuondo Alacán O, Ahuar López L. Consideraciones sobre el perfeccionamiento del programa de Pediatría. Rev Cubana Educ Sup. 2001; 15(3):252-7.
  10. Vidal Gual JM. La enseñanza de la ética moderna. Rev Cubana Sal Púb. 1999; 25(2):166-77.
  11. Ortiz García M, Portuondo Alacán O, Ahuar López L, Rodríguez Rivalta I. La ética y la enseñanza de la Pediatría. Rev Cubana Educ Med Sup.  2004;18  (2).  
  12. Batista N. La integralidad en la formación del egresado: un imperativo universitario.UAM. Revista Contactos. 1997 ;(22).
  13. MINED. Indicaciones para la realización del trabajo metodológico en los niveles de dirección de nación, provincia municipio y escuela.La Habana:Pueblo y Educación;1991
  14. Carreras Ll. ¿Cómo educar en valores? Madrid:Colección Educación;1997.
  15. Colectivo de Autores. Investigaciones de la personalidad en Cuba. La Habana:Ciencias Sociales; 1995.
  16. VRD, ISPJAE. La integralidad de la formación de egresados: la formación de valores. La Habana:MES;1995.
  17. Cuba. MES. Documentos de trabajo político-ideológico. La Habana:MES;1997.
  18. Arana Ercilla M, Batista Tejeda N. La educación en valores: una propuesta pedagógica para la formación profesional. Facultad de Cultura Física de Sancti Spiritus. ISCF: Manuel Fajardo;2000
  19. Fabelo JR. La crisis de los valores como conocimiento. Causas y estrategias de superación. La Habana: Ciencias Sociales; 1996. p.10.
  20. García Hernández M, Lozada García L, Lugones Botell M. Estrategia para la formación de valores en la especialidad Medicina General Integral. Educ Med Sup. 2005; 19(3).
  21. Prieto Figueroa LB. Principios generales de la educación. Caracas: Monte Ávila; 1984. p. 186.
  22. González F. Un análisis psicológico de los valores. Su lugar e importancia en el mundo subjetivo. La Habana: Ciencias Sociales; 1996. p. 20-5.
  23. Sosa Díaz RY, Jiménez López P. La calidad y el médico del nuevo milenio. Rev méd electrón. 2004 ;26 (2).

SUMMARY

We carried out a descriptive work about the values formation linking it to the education in Medical Sciences, considering that the quality of the doctor is a part of it. We expose some aspects of the formation model of the professional, its dimensions and the values developed. We summarize the values and principles that should be formed in the professionals of the Medical Sciences.

MeSH:
SOCIAL VALUES
MEDICAL STUDENTS
TEACHING
STUDENTS, MEDICAL
EDUCATION, PROFESSIONAL/
methods
SOCIAL RESPONSABILITY
SCHOOLS, MEDICAL

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO

Placeres Hernández JF, de León Rosales L, Medina Hernández Y, Martínez Rodríguez E. La formación de valores y el médico de hoy. Rev méd electrón[Seriada en línea] 2008; 30(1). Disponible en URL:http://www.revmatanzas.sld.cu/revista%20medica/ano%202008/vol1%202008/tema13.htm [consulta: fecha de acceso]


<<< Anterior
Inicio
RevMed
Siguiente >>>
Centro Provincial de Información de Ciencias Médicas
Matanzas. Cuba - 2008