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HOSPITAL UNIVERSITARIO PEDIÁTRICO ELISEO NOEL CAAMAÑO.MATANZAS
Revista Médica Electrónica 2008;30(3)
Historia de la Pediatría. Algunos aspectos de su desarrollo en
Cuba.
Pediatrics history. Some aspects of its development in Cuba .


AUTORA:

Dra. Ana Isabel Baños Alfonso
Especialista de I Grado en Pediatría. Profesora Asistente

RESUMEN

Se realiza un breve recorrido sobre la historia de la pediatría, su surgimiento como ciencia, se particulariza sobre los aspectos más relevantes de la especialidad en Cuba y sobre la vida del más destacado y eminente pediatra cubano Dr. Ángel Arturo Aballí Arellano padre de la pediatría cubana.

Dr. Ángel Arturo Aballí Arellano (30-9-1880 a 2-7-1952)

DeCS:
PEDIATRÍA/historia
ABALLÍ ARELLANO, ÁNGEL ARTURO
CUBA

  INTRODUCCIÓN

El vocablo pediatría proviene del griego paidos que quiere decir niño e iatreia que quiere decir curación. Etimológicamente significa “el arte de curar niños” lo que no corresponde con el exacto contenido doctrinal y práctico actual, que plantea que la pediatría es la rama de las Ciencias Médicas que estudia integralmente la salud en el período de la vida que abarca desde la concepción hasta la adolescencia.(1)
Esta ciencia estudia integralmente al niño, no sólo lo atiende en estado de enfermedad, sino también en estado de salud.
Desde tiempos remotos el conocimiento de las enfermedades de la infancia aparecen descritos en diferentes documentos como cuadros clínicos por Hipócrates, en el papiro de Ebers se desarrollan  capítulos sobre el nacimiento, "enfermedades de la lactancia", "molestias en la expulsión de  la orina"  y "parasitismo intestinal",  también en textos médicos de antiguas civilizaciones como la China , Judía e India.(2)
Aunque Inglaterra  tiene el mérito de haber fundado un dispensario  para la asistencia de niños en 1776, no es sino hasta el siglo XIX, con la aparición de los hospitales para atender a niños,  que se marcó  en la historia el inicio de la pediatría científica y su consagración como un saber independiente. No obstante, desde el siglo XVI, Jerónimo Soriano junto con su obra acerca de las enfermedades de los niños fundó en Teroel un hospital infantil, y no es hasta el 1802 que París (Francia), no tiene su primer hospital de importancia naciendo así la Pediatría francesa, le seguirían Berlín (1830), San Petersburgo (1834), Madrid y Barcelona (1879). Mucho antes de esta época se conoce de la existencia  de una  literatura médica, cuyos  libros  de Medicina  tenían marcado corte literario,  y no por ello dejaron de tener su mérito: Arnau de Villanova, catalán 1233-1312, Bagellardusen Papua 1472, Francisco López de Villalobos  y Cristóbal de la Vega alrededor del 1498,
El primer tratado español de medicina infantil por Jacobo Díaz de Toledo:
" Opusculum de morbis puerorum"  vio la luz en 1538,  les siguieron Thomas Phaire 1553 en Londres, el sueco Rosen Von Rosenstein  en Upsala 1765.
El siglo XVII para muchos constituyó el nacimiento de la Pediatría Moderna , por el incremento importante de artículos acerca de dichos temas, se destacan como autores del período: Willis (1621-1675), Sydenham  (1624-1689), Mauriceau (1668) y Sylvius (1674) con su tratado de enfermedades infantiles.
Se plantea que los progresos científicos actuales provienen en gran escala de los EE.UU., y resulta interesante el hecho de que los primeros pediatras que ejercieron en Norteamérica procedían de Europa: Abraham Jacobi y Thomas Morgan  Roth; alemanes, Von Pirquet: de Viena, profesores todos de renombre en  las principales universidades de aquel entonces. De esta manera la pediatría alemana, que había sucedido en hegemonía a la eminente clínica francesa, pasó la antorcha del progreso a la norteamericana y anglosajona en general.
La enseñanza en las universidades de las enfermedades en la niñez ganan su espacio hacia la segunda mitad del siglo XIX.
La Puericultura  o Pediatría preventiva aparentemente nació en el siglo XX, sin embargo, se conoce de la existencia de vestigios de  la misma, en documentos de antiguas civilizaciones de pueblos cultos y sedentarios (caldeos, chinos, egipcios, atenienses), quienes dictaban normas acerca de la higiene y protegían a  la infancia, especialmente a los niños abandonados en contraste con otros pueblos errantes y guerreristas: fenicios, cartagineses, sirios y espartanos, los cuales  abandonaban a los que nacían débiles u ofrecían sacrificios a sus dioses, para aplacar su ira.
El cristianismo fue quien inició la obra redentora  de la infancia al prohibir tales costumbres (emperador Constantino), los sacerdotes fueron los primeros en crear los orfanatos por el año 355, para la asistencia casas-cuna.(2)
Las guarderías y asilos maternos aparecen en el siglo XIX.  Gran parte de estas instituciones se mantienen hasta nuestros días con muy pocos cambios.
Hacia el 1874 se inicia la etapa de la legislación a favor de la madre y del niño: Austria 1824, Inglaterra 1872, Francia en 1874 y Alemania 1880.
Con la llegada del siglo XX se consolidan ostensiblemente los diferentes períodos de nuestra especialidad, así tenemos la primera etapa: Pediatría Clínica o nosológica, descriptiva en su naturaleza alrededor del 1900-1925 aproximadamente. La segunda o Etiológica abarca desde el segundo cuarto de siglo hasta 1940. Con el impacto de la segunda guerra mundial se incorporan estudios de laboratorio e investigaciones funcionales (etapa fisiológica), de anatomía patológica aportando el conocimiento exacto de factores causales en las enfermedades del metabolismo, endocrinas, nutrición e inmunología.
La tercera etapa es la llamada Terapéutica 1940-1965, donde acontecen poderosos descubrimientos profilácticos: vacuna antipolio y contra otros virus, tratamientos con quimioterapia y antibióticos iniciados con las sulfamidas, penicilinas y estreptomicina, lo cual permite un descenso espectacular en la  morbimortalidad infantil.
Desde el 1965 se considera que estamos en la cuarta etapa o Pediatría Científica.
Individualizando así en el curso de los últimos dos siglos, su desarrollo como ciencia médica al evaluar considerablemente sus métodos de estudio, el comportamiento cada vez más cercano a la prevención social cuyo objetivo es conseguir una infancia feliz con salud óptima.(2)
En Cuba, la pediatría comenzó con el siglo XIX, aparecieron los primeros trabajos relacionados con las enfermedades de la infancia, los cuales fueron realizados por médicos dedicados a la medicina general y que en su ejercicio tenían que atender niños. (1)
En 1687 comenzó a funcionar en las actuales calles Compostela y Teniente Rey el primer asilo para niños huérfanos o abandonados. En 1852 se fundó la Real casa de Beneficencia y el 2 de septiembre de 1894 se inauguró el primer Departamento Infantil en la cuidad de Santa Clara.
Los primeros pasos en la enseñanza de la pediatría en nuestro país se produjeron en 1842 con la apertura de la cátedra de Obstetricia y Enfermedades Infantiles del Sexo y Sifilíticas en la Universidad de la Habana. (1)
El primer texto que trató sobre las enfermedades de los niños fue escrito por el doctor Juan José Hevia en 1845.
No podemos hablar de la historia de la Pediatría en Cuba sin incursionar en la vida de quien está considerado el padre de la pediatría cubana Arturo Ángel Aballí Arellano. Los datos que a continuación se ofrecen sobre este eminente pediatra fueron obtenidos a partir del trabajo publicado por el doctor Daniel Alonso Méndez, entre otros. (3-7)
La ciudad de Matanzas, rica en tradiciones culturales, reanudaba sus actividades artístico-literarias. El hogar de José Manuel Aballí y María Arellano, radicado en una amplia casona casi en el centro de la ciudad, recibía con alegría el nacimiento de un varón, al cual el Párroco de la Santa Iglesia Catedral de San Carlos registraría en su Libro de Bautismos de Blancos con el nombre de Ángel Arturo. Esto ocurría el 30 de septiembre de 1880. Poca información se tiene de los primeros años de la vida de Ángel Arturo Aballí, pero si aceptamos que los rasgos fundamentales de la personalidad del adulto se manifiestan en distintas formas, desde edades tempranas de la vida, pudiéramos inferir que Ángel Arturo fue un niño inquieto y observador, inteligente, estudioso y disciplinado que se tornaba díscolo y rebelde frente a la imposición o a la reprimenda injusta.
Los primeros estudios de nivel secundario los realiza en el Colegio "El Siglo", conocido centro de enseñanza de la ciudad natal, y los de bachillerato en el Instituto de la propia ciudad. La graduación tiene lugar en 1895.
La Universidad de La Habana era entonces la única del país, en ella matricula la carrera de Medicina y la concluye brillantemente en 1901. Quedaron imborrables huellas de su inteligencia y dedicación en el curriculum universitario. En sucesivas oposiciones obtiene la plaza de Alumno Ayudante Disector Anatómico, en 1897; Alumno Ayudante en la Cátedra de Medicina Legal y Toxicología en 1899 y de la Cátedra de Fisiología al año siguiente. Durante los estudios de Medicina tuvo sobresaliente en todas las asignaturas. Es declarado Alumno Eminente de la Universidad y con el pergamino de mérito debajo del brazo, sale a disfrutar la primera beca de estudios, en el extranjero, que se concede a un estudiante cubano.
Visitó, trabajó y estudió en hospitales de Boston, Washington, Chicago y New York, en los Estados Unidos. Viaja a Europa y amplía los conocimientos en centros hospitalarios de Francia, Alemania e Italia. Regresa a Cuba en 1904.
El primer cargo que ocupa a su regreso fue el de médico de niños en el Dispensario "Tamayo". Al mismo tiempo ejerce como Ayudante Facultativo de la Cátedra de Histología y Anatomía Patológica en la Escuela de Medicina. En 1905, es nombrado Jefe del Laboratorio de esta última Cátedra y al año siguiente, con carácter interino, Jefe de la Cátedra de Clínica Pediátrica que entonces era una dependencia de la Cátedra de Clínica Médica. Ése es el año cuando convocan a oposición para ocupar la plaza de Profesor Auxiliar de Patología y Clínica Infantiles. El doctor Aballí acude a las oposiciones y muchos años después aún se comentaba la brillantez de sus ejercicios. Parecía imposible que un joven de apenas 26 años poseyera tal cúmulo de cultura médica y general. Dos años después se le asigna oficialmente para que imparta la enseñanza de la Patología y Clínica Infantiles en la Universidad de La Habana.
Las actividades de Aballí se van ampliando, toman distintas vertientes y tocan diversas facetas que van desde figura prominente en los trabajos de agrupar a los médicos bajo consignas sociales y de carácter gremialista, hasta el periodismo político. Pero estas y otras inquietudes no podemos considerarlas ajenas a la motivación fundamental de su vida; cuanto inspiró y realizó Ángel Arturo Aballí, cualquiera que fuera su aparente objetivo, iba dirigido a un solo fin: la defensa de la salud, el desarrollo, la educación, el bienestar y la felicidad de la joven generación.
En 1887, es aprobado por la Universidad lo que dio en llamarse "Curso Especial de Enfermedades de los Niños con su Clínica". Lo explicaban como asignatura no integrante del programa de estudios en la carrera de Medicina. Fue designado para explicar la materia el doctor Antonio Jover, médico de origen catalán, poseedor de una vasta cultura. Posteriormente el curso quedó incluido en el programa de estudios y pasó a formar parte de la Cátedra de Clínica Médica.
Es en 1906 Aballí sustituye al doctor Reol recién fallecido. Lo hace con carácter interino y como tal ocupó la Clínica Infantil de la Cátedra de Clínica Médica. Dos años después se convoca a oposiciones para cubrir la vacante oficial y realiza entonces los ejercicios a los que ya nos hemos referido.
Aquí comienza una de las vidas médicas más extraordinarias que ha conocido nuestro país. Al talento e inteligencia une el doctor Aballí la voluntad, tesón, espíritu de lucha, valentía personal, austeridad, insobornables principios de honestidad, dotes de orador y polemista audaz.
Y todo esto demostrado siempre con suma sencillez y modestia, reflejos de aquella exquisita sensibilidad humana, que alcanzó la mejor expresión en su profundo amor a los niños.
Triunfador en las oposiciones y reconocido oficialmente responsable de la enseñanza de la Clínica y Patología Infantiles en la Escuela de Medicina, Aballí se empeña en la elaboración de los Planes y Programas de Estudios, incorpora a la enseñanza los métodos pedagógicos más avanzados y crea en la Sala "San Vicente" del Hospital "Nuestra Señora de las Mercedes" el primer Servicio de Clínica Infantil en Cuba, al frente del cual estará los próximos 30 años.
En un breve tiempo inaugura la Sala de Lactantes "Manuel de la Cruz ", la Consulta Externa , el Departamento de Dietética, el Laboratorio de Anatomía Patológica y construye el Laboratorio Clínico adjunto al Servicio. De inmediato empieza a preparar los cuadros docentes que se incorporarán a la enseñanza de la Cátedra. La actividad desplegada en las clases diarias y en las sesiones científicas, la pulcritud y disciplina de la organización y el estímulo permanente a los jóvenes médicos y alumnos, aún son recordados por viejos médicos testigos de la época.
En este servicio introdujo en el país la otoscopia, el uso del citoscopio infantil, las transfusiones de sangre a los niños, las punciones lumbares y el estudio del liquido cefalorraquídeo, las pruebas funcionales hepáticas, las primeras determinaciones de CO 2 en el aire alveolar, el estudio de la reserva alcalina por el método de Van Slyke, el estudio de las proteínas sanguíneas por refractometría y otros procedimientos diagnósticos y terapéuticos entonces en boga en los centros especializados del extranjero.
Si se analizan los trabajos presentados por Aballí en esta época, los programas de estudios y los objetivos de sus actividades, no es difícil descubrir que dirigió su atención a los tres problemas de salud más agudos: la enfermedad diarreica, la desnutrición y la tuberculosis. De estos años son las siguientes monografías: "Estudio de la distrofia infantil", "Terapéutica de los trastornos gastrointestinales del lactante", "Esclerema en la gastroenteritis infantil" y "Laboratorios de leche y sus relaciones con la clínica".
En esta etapa ya funciona una consulta de Puericultura en los Servicios Externos del hospital.
La tenaz lucha de Aballí por dotar al país de centros especializados en el diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis infantil alcanza lentamente algunos logros: inaugura el Dispensario Antituberculoso para niños "Calmette", crea el Preventorio "Grancher" para ingresos de lactantes con riesgos de contraer la enfermedad, posteriormente se construye la sala destinada a niños tuberculosos en el Hospital " La Esperanza " y más tarde el Hospital Infantil Antituberculoso que lleva su nombre y que fue convertido en Hospital Pediátrico General después del triunfo de la Revolución.
No se le podía escapar a Aballí el componente social de las enfermedades referidas y es a partir de esta convicción que muestra una de las facetas más trascendentales de su vida y quizás no bien conocida. Aballí entiende que el trabajo médico frente al paciente no es bastante para modificar la situación sanitaria de la infancia y, en un sentido más amplio, de la población en general. Por tanto, concibe al médico como una fuerza social, que bien dirigida puede constituir un elemento fundamental en la solución de los problemas de salud. La experiencia posterior ha demostrado que, si bien es importante, no es capaz por sí sola para enfrentar los programas amplios y complejos de la atención sanitaria a la población. Junto al médico ha de integrarse el equipo de salud y el propio pueblo en sus distintas formas de organización social. Así y sólo así puede aspirarse al éxito de modificaciones profundas del cuadro de salud. Y la participación del pueblo únicamente es posible con las más radicales transformaciones políticas, sociales y económicas capaces de poner en manos de la inmensa mayoría la dirección del poder político y del estado.
Aballí, estratégicamente, concibió la función del médico como parte de una poderosa fuerza social.
Dirigió también en esos momentos la Revista Médica Cubana en la cual se recogían estas inquietudes. La Sociedad de Estudios Clínicos, presidida por él entre 1920 y 1924, fue la primera sociedad de carácter científico de la medicina cubana, con sede en el Círculo Médico. Esta sociedad programó y desarrolló las primeras actividades científicas en el interior del país. Las figuras más destacadas de la medicina acudían a ofrecer conferencias y coloquios a las capitales de provincia. Dichas reuniones atraían a los médicos por la calidad de los expositores y por la temática bien seleccionada. Aballí, con su movilidad y dinamismo, participaba en estas visitas, provocando la oportunidad de pulsar la opinión de los médicos del interior como ya lo había hecho con los de la capital acerca de la posibilidad de crear una organización médica de carácter nacional que tendría por objetivos el desarrollo científico de la medicina, modificar y superar la situación sanitaria del país y la defensa de los intereses personales y colectivos de sus miembros.
La labor llevada a cabo por Aballí fue extraordinaria. Rodeado por los médicos más activos de la nueva generación y con la presencia constante de la figura venerable y respetada de Juan Guiteras constituye el 15 de octubre de 1925 la Federación Médica de Cuba y, nueve días después, tiene lugar en el "Teatro Payret" la Asamblea Magna de la Federación con la asistencia de más de 2 000 miembros de todo el país. He ahí la primera reunión masiva de los médicos cubanos. El Profesor Ángel Arturo Aballí fue elegido Presidente de la Federación Médica de Cuba.
La constitución de la Federación Médica de Cuba tuvo enorme resonancia política. Fue evidentemente, un triunfo de los médicos y un reconocimiento a la visión, voluntad y energía de un hombre que puso al servicio de la institución todos los recursos que atesoraba su extraordinaria personalidad.
En 1923, al segregarse de la Cátedra de Clínica Médica la enseñanza de la pediatría y crearse la Cátedra de Patología y Clínica Infantiles, en Aballí recae el nombramiento de Profesor Titular; en 1924 preside el VI Congreso Médico Nacional; en 1925 preside la Delegación Cubana al VII Congreso Médico Latinoamericano celebrado en México; en 1926 es elegido Miembro Numerario de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales en sustitución, por fallecimiento, del Académico Profesor Raimundo G. Menocal; en 1927 preside el V Congreso Panamericano del Niño celebrado en La Habana, en 1928, a iniciativa suya, surge la Sociedad Cubana de Pediatría, lo eligen Presidente y organiza la I Jornada Nacional de Pediatría.
La capacidad de trabajo de este hombre incansable resulta extraordinaria. Mantiene la producción científica e incrementa con su personalidad, que ya desborda la Isla , las relaciones internacionales de la Pediatría Cubana.
Él, personalmente, disfrutó de un gran reconocimiento internacional; fue Miembro Correspondiente Extranjero o Numerario y en muchas ocasiones Miembro de Honor de casi todas las instituciones pediátricas reconocidas de Europa, América del Norte y América Latina.
En 1936, cuando comienzan los esfuerzos para la reapertura de la Universidad , que ha permanecido clausurada desde 1930 -salvo un lapso de tiempo comprendido entre finales de 1933 y principios de 1935- y por constituir la Escuela de Medicina un elemento decisivo en la normalización de las actividades, se designa Decano a Aballí, posición que ocupa desde 1936 hasta 1938. Lo reeligen después y hasta 1940 mantuvo esa autoridad.
La presencia de Aballí fue decisiva en la reapertura de la Universidad. Eran momentos muy difíciles y aunque no podemos decir que logró su normal funcionamiento, pues las circunstancia que vivía la propia universidad lo impedían, sí debemos recordar que su valentía y firmeza fueron un contén poderoso a la anarquía que trataron de introducir grupos malhechores y delincuentes en actitud de atemorizar a distintos sectores universitarios. Durante este período, y a su iniciativa, se construye la nueva Escuela de Medicina que permite abandonar de una vez el viejo caserón de la calle Belascoaín. Durante estos años, y también bajo su orientación e impulso, es inaugurado en 1935 el Hospital Municipal de la Infancia , hoy "Pedro Borrás", del que fue designado Director Técnico, cargo que desempeñó hasta 1944. Entre 1941 y 1944 fue miembro del Consejo Nacional de Tuberculosis.
Ya para esta época el país contaba con un número considerable de pediatras bien preparados. La especialidad era una de las más prestigiosas tanto en Cuba como en el extranjero.
A fines de 1944 cesa en sus funciones de Director Técnico del Hospital. A partir de entonces sus visitas se hicieron menos frecuentes, pero siempre concurría al Hospital, ofrecía algunas conferencias o clases magistrales, no faltaba a las reuniones de los viernes y continuaba presidiendo los Tribunales de Exámenes. En 1946 le confieren el Diploma de Miembro de Honor de la Sociedad Cubana de Pediatría y lo designan Presidente de Honor de la VIII Jornada Nacional. En esta VIII Jornada se reprochaba a sí mismo Aballí por no haber publicado más y por no haber cumplido la promesa de elaborar un libro de texto para la especialidad. No trató de justificarse, pero explicó los motivos y razones que lo impidieron. No publicó poco, se conocen más de 45 trabajos suyos y posiblemente no sean los únicos. En cuanto al libro de texto, en dos ocasiones, después de tenerlo adelantado, entregó los originales a fin de que fueran reproducidos en forma de conferencias, para que los alumnos dispusieran de material de estudio.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS  

  1. Autores Cubanos. Pediatría. T1. La Habana: Ciencias Médicas; 2006.
  2. Cruz M. Tratado de Pediatría Tomo 1.5ta. ed. España: Publicaciones Médicas Excas;1983.
  3. Alonso D. Biografía del Dr. Ángel Arturo Aballí. Rev Cubana Ped.1984; 52:275-85
  4. Delgado FG. Repertorio bibliográfico cubano. T 1. La Habana : A Aguiar ;1956.p. 37-45.
  5. Delgado Fernández G. Dr. Ángel A. Aballí y Arellano. Cuaderno Hist Sal Públ. 2003;(93)
  6. Fortun E, Otero Díaz VM. Conferencia de Pediatría. La Habana ;1926.

SUMMARY

We make a short review on the history of pediatrics, its beginnings as a science, particularizing on the most relevant aspects of the specialty in Cuba and on the life of the most important and eminent Cuban pediatrician Angel Arturo Aballí Arellano, father of Cuban Pediatrics.

MeSH:

PEDIATRICS/history
ABALLÍ ARELLANO, ÁNGEL ARTURO
CUBA

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO

Baños Alfonso AI. Historia de la Pediatría. Algunos aspectos de su desarrollo en Cuba. Rev méd electrón[Seriada en línea] 2008; 30(3). Disponible en URL:http://www.revmatanzas.sld.cu/revista%20médica/ano%202008/vol3%202008/tema19.htm[consulta: fecha de acceso]


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