<<< Anterior
Inicio
RevMed
Siguiente >>>

 

HOSPITAL PROVINCIAL CLÍNICO QUIRÚRGICO DR.JOSÉ RAMÓN LÓPEZ TABRANE.MATANZAS.
Revista Médica Electrónica 2009; 31 (5)
Oculistas Matanceros. Antecedentes y aportes.
Oculists from Matanzas. Antecedents and contributions.

AUTORES

Dr. Ramón Madrigal Lomba. (1)
Dr. Rafael Alfonso Alba.(2)
Dr. María del Carmen López Quintana.(3)

1) Especialista de II Grado en Cirugía. Profesor Auxiliar.Profesor Consultante. Hospital Provincial Clínico-Quirúrgico Dr.José Ramón López Tabrane. Matanzas.
2) Especialista de I Grado en Cirugía. Profesor Instructor. Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Dr.José Ramón López Tabrane. Matanzas.
3) Especialista en Medicina Interna. Servicio de Medicina. Hospital Territorial de Jovellanos.

RESUMEN

Se exponen cronologicamente los hechos importantes,así como sus protagonistas desde los orígenes de la oftalmología en Cuba, hasta su pleno desarrollo. Desde inicios del Siglo XIX la Historia Médica Cubana recoge la experiencia del Dr.Fernández Cruzado en una amaurosis del ojo izquierdo, además de la creación de la primera sala hospitalaria dedicada a enfermedades de los ojos, obra debida a la iniciativa del Conde de Villanueva y dirigida por González Morillas. De forma sintética se describen los aspectos y mayores logros de la obra oftalmología de Carrón Du Villard, Enrique López,Luis de la Calle, Horacio Ferrer y en especial la del Dr.Juan Santos Fernández, matancera y figura cimera de la oftalomología en nuestro continente, así como la de su sobrino también notable oftalmólogo Francisco Ma Fernández.

DeCS

OFTALMOLOGÍA/historia
MÉDICOS/
historia
ARTÍCULO HISTÓRICO
HISTORIA DEL SIGLO 19
HUMANOS
MATANZAS
CUBA

INTRODUCCIÓN

El estudio de las enfermedades oculares no tuvo en Cuba verdaderos devotos hasta muy entrado el sigo XIX, en que la verdadera ciencia comenzó a brillar, disipando la ignorancia y el empirismo reinante.
La más antigua producción escrita, de la que tenemos noticia es una comunicación sobre amaurosis perfecta del ojo izquierdo, hemeralopia en el derecho, y tratamiento feliz de ambos con nuez vómica, que fue enviada a la Academia de Ciencias de Cádiz por el Dr. Fernández Cruzado. de Trinidad, en 1827.
La Oftalmología Cubana debe gratitud al Conde de Villanueva por haber creado, en 1839, una sala especialmente dedicada a enfermos de los ojos en el Hospital Militar de San Ambrosio, sala que llevó por nombre Santa Lucía y fue puesta bajo la dirección del médico militar José González Morillas y fue el primer centro de difusión de la enseñanza de la especialidad. Morillas fue hábil cirujano e introdujo en Cuba la operación del estrabismo en 1845. Así, llegamos a 1848, para encontrar en la Monografía Oftálmica de González Morillas,la primera producción de un oculista cubano digna de mención y “ primera producción original de esta índole publicada en español”; obra esta de indudable mérito, pero con erróneas interpretaciones personales como negar las úlceras corneales, afirmar que la retina no es una membrana, etc
Carlos José Carrón du Villards, ilustre oculista cubano permaneció en Cuba los años 1850 y 1851, fue un profesional muy superior por su cultura y habilidad operatoria, a todos los que anteriormente habían ejercido la especialidad entre nosotros. Observador cuidadoso, cirujano habilísimo y ameno escritor, sus producciones están llenas de interés a pesar de los años transcurridos. A su paso por Cuba nos dejó traducidos al español un folleto sobre estrabismo y su corrección, y dos artículos, uno sobre animales que atacan los ojos, y otro sobre las diferentes especies de oftalmías que encontró aquí, además de estudiar y denunciar los brotes violentos de conjuntivitis purulenta, de violencia extraordinaria, a que dio lugar la infame trata de esclavos africanos. En este notable trabajo “presentó su estadística sobre 2000 enfermos”, estadísticas impugnadas años después por el Dr. Enrique López, pero como argumenta Ferrer, con poca fortuna. Se trataba en realidad, en la mayoría de los casos, de oftalmías blenorrágicas por autoinoculación en soldados españoles que perseguían su repatriación, aún exponiéndose a quedar ciegos. El número de conjuntivitis reportado por Carrón fue veraz y relacionado con epidemias.
Las conjuntivitis purulentas relacionadas con la trata de esclavos eran reflejo de la odisea en los barcos negreros. Los barcos arribaban con la mayoría de los tripulantes y esclavos ciegos o tuertos.
Carrón du Villards escribió un tratado sobre Oftalmología (1847); también un folleto sobre el estrabismo y su corrección ya señalado y autor de numerosos artículos en los Anales de Oculistica de Bélgica, y figuró …“como uno de los oculistas más notables de su época y ameno escritor”.
Hasta mediados del siglo XIX “los oftalmólogos establecidos en la Isla eran aventureros” en busca de fortuna y listos para abandonarla si no la lograban rápidamente. Excepción fue el Dr. Eduardo Finlay, cirujano inglés, que permaneció en Cuba desde 1831 hasta 1869.
En 1857 “comienza con Luis de la Calle la época de los oculistas cubanos. La Calle trabajó en París con Desmarres. Su tesis de doctorado, del Oftalmoscopio, fue el trabajo más completo después del de Helmholtz; a fines de su ejercicio en La Habana escribió un informe a la Academia de Ciencias sobre cataratas congénitas”.
En el último cuarto del siglo XIX, la oftalmología cubana entró de lleno en su era científica, realizando grandes progresos gracias al impulso de dos hombres sobresalientes: Dres. Juan Santos Fernández y Enrique López. Precisamente el primero nació en nuestra provincia y su obra científica es muy vasta para siquiera bosquejarla. Santos Fernández estudió y se perfeccionó en París y luego de corta estancia asistencial en España, se estableció en La Habana. En breve tiempo, no sólo instaló una consulta de Oftalmología, sino también alcanzó inmenso prestigio entre sus pacientes, al tiempo que reunía a su alrededor un nutrido grupo de jóvenes médicos que luego constituyeron una verdadera escuela con sus enseñanzas. En su tiempo fue Santos Fernández el escritor científico más fecundo en lengua española, alcanzando la cifra de cerca de 800 publicaciones sobre la gran mayoría de las patologías oculares; Santos Fernández fundó los Archivos de Oftalmología Hispano-Americanos. Escribió además “Clínica de las enfermedades de los ojos”, en dos volúmenes (1879-1887), obra en la que contó con la colaboración de los Dres. Madan, Paz y Acosta.
Santos estudió las complicaciones oculares del paludismo, escribió sobre las alteraciones del fondo de ojo por causas tóxicas e infecciosas, ..“llamando la atención sobre la atrofia de la mitad externa de la papila, divulgó experiencias en cirugía ocular con la aplicación de anestésicos generales y locales”. Fue un erudito en conjuntivitis y cataratas y en particular en tracoma y su variedad epidémica. Enrique López fundó la primera policlínica de especialidades que funcionó en Cuba, pero que desafortunadamente en poco tiempo se redujo a una clínica de ojos ...“a la que López se consagró con tenacidad asombrosa”. Hábil cirujano y gran clínico, escribió artículos sobre paludismo ocular, manifestaciones oculares de la lepra, sobre campo visual y problemas de refracción.
Jorge Dehogues, discípulo de Enrique López, estudió las conjuntivitis granulosas en los niños, la ceguera nocturna de los carboneros y las dacriocistitis de los recién nacidos.Recordamos otros médicos, de variadas especialidades, que incursionaron en el campo de la Oftalmología : Manzini, Benjumeda, González del Valle, Díaz Albertini, Sebastián Cuervo, García Rijo, Horstmann, Raimundo Menocal y Carlos Finlay.
Después de Santos Fernández ningún oculista cubano ha contribuído tan intensamente al desarrollo de la especialidad como el Dr. Francisco María Fernández. Nacido en Matanzas y sobrino de aquel, a cuyo lado se inició en el estudio de las enfermedades de los ojos, convirtiéndose prontamente en clínico profundo y escritor incansable. Luego de sus estudios en la Universidad de Columbia en Nueva York, revalidó su título en La Habana en 1908. Fue discípulo predilecto de Santos Fernández y profesor de la cátedra de Oftalmología, además de Académico….“fué oculista del Asilo de Enajenados de Mazorra”. Trabajó en la profilaxis de distintas conjuntivitis –Neonatorum, tracoma– y en los defectos de refracción en los escolares. Entre sus trabajos sobresalen el Estrabismo y su tratamiento, su monografía Higiene Ocular y la traducción al español de la obra Oftalmología Tropical del profesor Elliot. Pero, sin lugar a dudas, su aporte más valioso fue la fundación de la Revista Cubana de Oftalmología, que constituyó en su tiempo, la más completa publicación que sobre la especialidad se editó en el mundo.(Ferrer). El Dr. Fco. María Fernández fue además director de la Revista de la Crónica Médica-Quirúrgica de La Habana , secretario y organizador de varios congresos médicos y miembro de la Academia de Ciencias de La Habana.
En este breve recuerdo de sobresalientes oftalmólogos cubanos nacidos en Matanzas, tócanos detenernos en el Dr. Horacio Ferrer Díaz. Nació el Dr. Ferrer en Sabanilla del Encomendador, hoy Juan Gualberto Gómez, el 4 de marzo de 1876. Graduado de Dr. en Medicina en la Universidad de La Habana, fue oculista del Dispensario Tamayo, del Hospital Nro. Uno, hoy Calixto García, y luego del ejército. Laureado de la Academia de Ciencias en 1910.
Siendo un jovencito marchó a ocupar un puesto en las filas mambisas seis meses antes de la invasión a Occidente por Gómez y Maceo. Ingresó como simple soldado de fila y terminada la contienda era ya comandante. Peleó en la toma de Victoria de las Tunas, donde asaltó el cuartel de caballería. En ocasión del asalto al fuerte de Bagá, cayó Ferrer sobre la trinchera enemiga con un balazo que le destrozó el maxilar inferior, escapando con vida milagrosamente. Luego de azaroso traslado a las Bahamas y luego a Nueva Cork, el Dr. Ferrer vuelve a Cuba formando parte de la gran expedición de Roloff, en la que desempeñó un importante papel por su arrojo. En su vida profesional se destacaron tres aspectos: el de médico militar, el de higienista y el de oftalmólogo, destacándose en todos ellos su vigorosa personalidad.
Entre sus trabajos como oftalmólogo sobresalieron la oftalmo reacción a la tuberculina, La agudeza visual en el ejército permanente, la inspección ocular a nueve mil niños en la provincia de Pinar del Río, en la que encontró que el 2.98% de la población infantil padecía de tracoma, incidencia estimada pobre en comparación con muchos países afectados por la enfermedad.
Su labor como higienista no fue menos brillante, sobresaliendo en la misma la aplicación de la vacuna antitífica en Cuba y la campaña contra las enfermedades venéreas.
En su discurso de recepción como miembro de número de la Academia de Ciencias de La Habana, “Contribución de los oculistas cubanos al progreso de la Oftalmología ”, Ferrer tuvo frases de elogio para el francés Daviel quien en 1751 …“ rompiendo con la tradición, abrió un ojo humano para extraer de él una catarata”… mencionando después a Fernando Rivas, italiano que ejerció oftalmología en La Habana a fines del siglo XVIII; a Federico Nisen, de Alemania quien “…el 12 de septiembre de 1813 probablemente practicó aquí la extracción de la catarata…”; y a Francisco Antomarchi de Córcega que “en 1837 recorrió poblaciones practicando operaciones de los ojos”; significando que ninguno de ellos dejó documentos acerca de sus experiencias.
Continuó después señalando que por los años 40 “…aparecen sucesivamente un artículo sobre úlcera de la córnea del Dr. Fossati y seis escritos de González Morillas combatiendo el anterior negando la existencia de las úlceras de la córnea y otro de Justo Valdés Rico sobre cataratas”. En 1848, aparecieron observaciones en el Repertorio Económico de Medicina, Farmacia y Ciencias Auxiliares, ..”una de Félix Giralt, sobre oftalmía blenorrágica y otra de Dionisio Sáez sobre iritis”.
El Dr. Jesús Mariano Penichet nació en Matanzas, donde se hizo bachiller. Estudio la carrera de Perito Mercantil en la Florida y se graduó de Dr. en Medicina en 1909 en la Universidad de Georgetown, ejerciendo luego como interno en el Hospital Episcopal de Nueva York, doctorándose en La Habana en 1911. Fue prestigioso oculista de varios hospitales y centros médicos de La Habana. Fueron de gran valor sus estudios sobre el tracoma en Cuba y la observación única en su tiempo de ciclopia y rinocefalia. Penichet, luego de errónea apreciación de la incidencia del tracoma en la Isla, rectifica la misma coincidiendo con la cifra de 35% reportada por Ferrer. Existían entonces serias dificultades para establecer el diagnóstico bacteriológico a lo que se sumaba la carencia de signos patognomónicos del tracoma.
El Dr. Rodolfo Guiral introdujo modificaciones técnicas en los procederes quirúrgicos. “En 1916 publicó sus Nociones de Oftalmología” para médicos generales …”y en 1920 un Compendio de Cirugía Ocular”. Se mostró partidario del proceder de Barraquer para la extracción del cristalino opacificado.
En 1911 “se estableció en La Habana el Dr. Antón Lutz, oculista suizo, procedente de las clínicas de Zurich y Breslau, …(…)...” enriqueciendo nuestra bibliografía con excelentes estudios, especialmente en relación con la neuropatología ocular, entre ellos, …“nuevas interpretaciones de ciertos síntomas y signos aún no suficientemente estudiados”, como en el caso de los signos de Argyll-Robertson y el de Romberg”. Lutz planteó además la posible hemianopsis uniocularis en lesiones situadas detrás del quiasma.
Especialista de gran preparación entre nosotros, fue el Dr. Vicente Gómez, egresado de los hospitales oftalmológicos de París donde trabajó con Noyes y otros maestros, y quien dedicó mucha atención e importancia al diagnóstico precoz del glaucoma y su tratamiento así como a las lesiones del nervio óptico en casos de ataxia locomotriz, infecciones de los senos y procesos intracraneanos.
También en Matanzas incursionaron en la Oftalmología con notable éxito los Dres. Domingo L. Madan y José Valdés Anciano.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

  1. Martínez F, Foyo JA. Cronología Médica Cubana e Historia de la Medicina en Cuba;1999.
  2. Academia de Ciencias de Cuba.Anales de la Academia de Ciencias de Cuba. Índice Analítico.La Habana;2000.
  3. López Serrano E. Índice de la Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana.La Habana;1998
  4. Delgado García G. Efemérides y Noticias Médicas Cubanas (1959-1999). Cuad Hist Salud Pública.2002;91
  5. Ferrer Díaz H. Contribución de los oculistas cubanos al Progreso de la Oftalmología. T. 48.Anales de la Academia de Ciencias, Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. 1911-1912. p. 538-44.
  6. García Blanco R. Cien figuras de la ciencia en Cuba. La Habana: Editorial Científico-Técnica; 2002.

SUMMARY

We expose, in chronological order, the main historical facts and also their protagonists, from the beginning of ophthalmology in Cuba until its full development. Since the beginnings of the XIX century, Cuban medical history gathers the experience of Dr. Fernandez Cruzado in an amaurosis of the left eye, and besides that the creation of the first hospital room dedicated to eye diseases, due to the Count of Villanueva's initiative and directed by Gonzalez Morillas. In a synthetic way, we expose the main aspects and bigger attainments of Carron Du Villard's, Enrique Lopez's, Luis de la Calle's, Horacio Ferrer's work, and especially the work of Dr. Juan Santos Fernández, from Matanzas, and an outstanding figure of Ophthalmology in our continent, and also the work of his nephew, the prominent ophthalmologist Francisco María Fernández.

MeSH:

OPHTHALMOLOGY/history
PHYSICIANS/
history
HISTORICAL ARTICLE
HISTORY, 19 TH CENTURY
HUMANS
MATANZAS
CUBA

 

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO

Madrigal Lomba R, Alfonso Alba R,López Quintana MC. Oculistas Matanceros. Antecedentes y aportes.Rev méd electrón[Seriada en línea] 2009; 31(5). Disponible en URL: http://www.revmatanzas.sld.cu/revista%20medica/ano%202009/vol5%202009/tema18.htm [consulta: fecha de acceso]

 


<<< Anterior
Inicio
RevMed
Siguiente >>>
Centro Provincial de Información de Ciencias Médicas

Matanzas. Cuba - 2009