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UNIVERSIDAD DE CIENCIAS MÉDICAS DE MATANZAS
Revista Médica Electrónica. 2011;33(1)

 

Prioridades en la formación ético-profesional para alcanzar una adecuada comunicación médico paciente (segunda parte)

Priorities of the ethic-professional formation to achieve an adequate physician-patient
communication (Part II
)

 

AUTORES

Dra. Maritza Alonso González (1)
E-mail: malonso.mtz@infomed.sld.cu
Dr. Ihosvany Ruiz Hernández (2)
Dra. Orayne Ricardo Alonso (3)

1) Especialista de II Grado en Histología. Máster en Ciencias de la Educación Superior. Profesora Auxiliar (Consultante). Universidad de Ciencias Médicas de Matanzas.
2) Especialista de II Grado de Medicina Interna. Máster en Infectología. Profesor Auxiliar. Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Docente José R. López Tabrane. Matanzas.
3) Especialista de I Grado en Medicina General Integral. Policlínico Universitario José Luis Dubrocq. Matanzas.

 

RESUMEN

Un adecuado proceso docente educativo en las Ciencias Médicas es necesario para garantizar la calidad del profesional, que no solo tendrá los conocimientos científico-técnicos, sino la formación ética que permitirá elevar la calidad de la atención médica con un enfoque humanista. Por tal motivo, las autoras de este trabajo se propusieron fundamentar la importancia de algunos factores relacionados con este encargo social, así como tener en cuenta las prioridades en la formación ético profesional, pues es esta una manera de poder influir en la conducción científica del proceso docente con un enfoque sistémico en relación al rol del profesional, la importancia del clima institucional y la motivación profesional para dar continuidad a la publicación anterior que dio inicio al análisis de estas prioridades.

Palabras clave: educación profesional, ética profesional, valores sociales, ética institucional, práctica profesional, rol profesional


INTRODUCCIÓN

El educador tiene como encargo social ejercer una influencia que promueva el desarrollo armónico e integral de la personalidad del futuro egresado, de acuerdo a los objetivos de la Educación Superior, preparándolos para cumplir las tareas y funciones asignadas por el Gobierno y el Partido.
Uno de los elementos que forman parte de esa profesionalidad, es el manejo de las relaciones interpersonales y la comunicación, por lo que se requiere conocer en qué medida el proceso docente-educativo está siendo consecuente con este fin, de manera que se pueda perfeccionar la labor cotidiana, apoyados por una orientación científico-pedagógica adecuada.
El modelo del adulto constituye uno de los mecanismos principales de la formación moral de la personalidad en sus distintas etapas de desarrollo (1-4), reconoce la importancia del profesor en la formación moral y en la formación de otras dimensiones de la personalidad de los jóvenes estudiantes, y plantea que se debe tener en cuenta el nivel de desarrollo y madurez de sus alumnos.
Torroella G (5) planteó que una tarea importante de la pedagogía en lo que se refiere a la formación de valores, es mantener una conducta ejemplar, ser fuentes de luz y calor, fomentando un ambiente impregnado de valores, cumpliendo con el mayor amor y creatividad posible, los deberes de cada día. La formación de valores propios de la profesión, tendrá mucho que ver con el comportamiento que en el futuro asumirá el médico que egresa de las facultades y regulara esa actuación humana, sensible y afectiva que se espera para una adecuada relación médico paciente que redundará en un mayor nivel de calidad y satisfacción en los servicios de salud. El empleo del método clínico es fundamental para ello y las habilidades comunicativas deben estar impregnadas de esa dimensión ética, no solamente con principios técnicos (6,7).
Es por ello que en el presente trabajo se pretende continuar fundamentando la prioridad que tienen en la formación ético-profesional de los estudiantes de medicina algunos aspectos relacionados con el rol del profesional, la importancia del clima institucional y la motivación profesional para dar continuidad a la publicación anterior que dio inicio el análisis de estas prioridades.

DISCUSIÓN

Muy vinculado con ideas ya abordadas por la autora, referidas a la comunicación, está el rol del profesor en el proceso de formación de los recursos humanos en salud para alcanzar los niveles adecuados de satisfacción de la población.
Es a través de su práctica docente-asistencial que el profesor debe proyectar la imagen de lo que debe ser una adecuada relación con el paciente y donde la actividad y la comunicación que realiza se manifiesta con su carga moral en la formación de los educandos (6).
Toma especial importancia para que la influencia sea realmente formativa, que el profesor desarrolle sus actividades docentes con la mejor calidad, vinculando los contenidos a la práctica de la profesión, con el nivel de actualización y cientificidad esperados por los alumnos y con la maestría pedagógica necesaria para el logro de los objetivos propuestos, con una actitud positiva hacia el trabajo educativo y ejerciendo una influencia real en la formación profesional, integral y ética. Es necesario tener en cuenta como docentes, la influencia de nuestras palabras ante los estudiantes, el modo de actuar, de enfrentar las situaciones tanto laborales como personales, la perseverancia para vencer los obstáculos para el cumplimiento de nuestros deberes, evitando que en el mensaje se trasmita superioridad, inmodestia, así como actitudes de censura, poses omnipotentes que tanto alejan la imagen del médico que necesita nuestra sociedad y que debe caracterizarse por su sencillez, humanismo y autenticidad.
La influencia positiva sobre los estudiantes se alcanzará si hay comunicación, tanto verbal como extraverbal, siendo afectivo en el trato de los pacientes, estudiantes y trabajadores, manifestando respeto, comprensión, interés, afecto y evitando sermones o profetizaciones teóricas sobre el bien o el mal, desvinculado de las realidades de la práctica asistencial y de la vida en general, se podrá alcanzar una mayor coincidencia entre el modelo objetivo y subjetivo del profesor. La experiencia profesional y docente, orientará hacia la creación de un clima de trabajo que aumente la satisafacción por el aprendizaje, favoreciendo una opinión positiva hacia la asignatura y la profesión y el uso de una politica más estimuladora que reprobatoria en las relaciones con los estudiantes, sin que esto signifique debilidad, falta de exigencia, de control y cumplimiento de las regularidades o exceso de familiaridad. El docente de experiencia deja que el joven se proyecte tal cual es, es un educador que sabe cundo intervenir.
Estas consideraciones pretenden evidenciar la importancia que tiene el profesor como modelo y dirigente del proceso de formación del estudiante, a través de la actividad docente asistencial para el desarrollo de una adecuada formación profesional, acorde a los valores éticos y que sin los cuales, sería imposible alcanzar una adecuada comunicación medico paciente.

Papel del clima institucional en la formación ético profesional que influya en los niveles de satisfacción

Con frecuencia se escuchan debates entre colectivos de profesores, entre los gerentes del proceso docente o entre grupos de jóvenes que liderean organizaciones estudiantiles de masas o políticas, cómo encontrar vías que propicien la formación integral de los educandos, y el desarrollo de valores éticos-profesionales y humanos que son imprescindibles para el modelo de médico, estomatólogo o licenciado en Enfermería que se quiere formar (8).
Se ha reconocido por algunos investigadores que abordan la juventud como objeto, que existen síntomas que identifican cambios en las conductas relacionadas con la modificación en el sistema jerárquico de valores, sentimientos de pérdida de validez de aquello que se consideraba valioso (crisis de valores) que se manifiesta en el sistema de relaciones entre los seres humanos (2).
Cada día los médicos encaran dilemas en su práctica asistencial, donde sus decisiones tienen determinado impacto sobre la felicidad y la salud de sus pacientes y donde también se proyectan el sistema de valores que regulan su comportamiento a través de la actividad y la comunicación que desarrollan.
En la búsqueda de vías para la formación de los estudiantes, en este mismo trabajo, se da valor al rol del profesor, a la actividad docente, a la comunicación, lo cual tiene mucho que ver con el logro de este objetivo. Sin embargo, toda esta actividad se realiza en facultades e institutos de Ciencias Médicas, en sus salas de hospitales docentes, en policlínicos, consultorios del médico de la familia, etc., donde se desarrolla la actividad docente-asistencial en un medio institucional a través del cual el estudiante recibe mensajes muy diversos que pudieran considerarse indirectamente, formas de lenguaje no verbal (7-9).
El papel y ejemplo profesional que se le asigna al profesor, se hace extensivo a la institución, donde debe reinar en la práctica lo que se valora desde el punto de vista teórico y formal. Lo que la educación no perdona es la incongruencia entre el discurso y la práctica. No podemos formar hábitos de disciplina y puntualidad en un centro donde las actividades (clases, consultas, reuniones, actos, etc.) no comienzan y terminan en los horarios que fueron planificados y con la calidad requerida. No se puede desarrollar la responsabilidad, si ante cualquier adversidad, se incumple con el deber o se deja de realizar la tarea asignada, aludiendo un rosario de justificaciones que pueden ser reales, pero que bloquean la obtención del resultado esperado. Para qué teorizar ante nuestros estudiantes sobre la preocupación por los demás, si no somos capaces de interesarnos por sus problemas personales, o no escuchamos la solicitud de algún paciente para acelerar el turno para la realización de un examen o procedimiento diagnóstico por sentirse demasiado mal para esperar tanto. En algunas ocasiones, hasta se hacen comentario sobre lo impertinente o inapropiado de esa actitud, sin que se detengan a interpretar la angustia que puede exixtir realmente en esa súplica, amén de que en algún momento, esa actitud puede obedecer a razones no convincentes en algunos pacientes (10,11).
¿Cómo podemos reclamar a los estudiantes el desarrollo de valores estéticos o higiénicos en sus áreas de estudio o de residencia, si en las instituciones reina la falta de pulcritud, o en los comedores universitarios no se cumplen las normas para la manipulación y oferta de los alimentos, aspectos que una vez graduados, como trabajadores de la salud, deben exigir, no solo en las familias que atiendan, sino en la comunidad?
Y, ¿qué decir del respeto a los demás?, cuando se manifieste subvaloración de los intereses y necesidades de los educandos insertados en unidades de salud, donde la prioridad la tiene la asistencia médica, dejando insatisfechas en muchas ocasiones las necesidades de orientación precisa, de aprendizaje que demanda el joven universitario, que tanto vacío crea y daño en el proceso de formación técnico- profesional. Esto es sin contar el posible trato irrespetuoso que pueda darse, cuando se tenga que realizar algún señalamiento crítico y no se tiene en cuenta su vergüenza y autoestima.
Cuántas veces hemos conocido de falta de tacto en las relaciones entre profesionales que trascienden a los estudiantes y que influye negativamente en su preparación para lograr una relación interpersonal asertiva, tanto en el plano profesional como privado.
Es lamentable que puedan existir condiciones desfavorables en el clima institucional, que el estudiante perciba y lleve a considerar que la universidad no se implica en su vida, creando sentimientos de indiferencia y no pertenencia al medio al que se va a incorporar una vez graduado.
Un ambiente desestructurado hace sentir incapacidad, impotencia y falta de autoridad y puede influir muy desfavorablemente en el grado de motivación por la profesión y su proyecto de vida (11).
Considero que este aspecto debe ser priorizado por las autoridades docentes y administrativas, pues puede conllevar a consecuencias dificilmente reparables.
Las instituciones de salud, en especial, deben concretar en su realidad cotidiana, lo que en ese centro se valora: la honestidad, la veracidad, la justicia, el humanitarismo y todos los principios ético-morales que en la práctica docente tratamos de alcanzar en la formación ético-profesional de los estudiantes, pilar escencial para brindar servivios de salud que satisfagan las necesidades de la población.

Motivación profesional

Teniendo en cuenta el principio de la relación entre enseñanza y desarrollo, de Vygotsky, cada actividad específica que se realiza, posee una relación particular con el curso del desarrollo del estudiante (12).
Por muy bien que organicemos el proceso docente, no equivale a que esté garantizada la formación ético-profesional, pues existe una relación particular del proceso docente-educativo con las particularidades individuales. No podemos educar cualquier cosa en cualquier persona, sino a partir de las potencialidades del individuo y la influencia educativa puede ser diferente de un individio a otro.
Un estudiante que ha alcanzado una motivación por la profesión, implica una potencialidad que propicia la acción educativa para la formación ético-profesional, una adecuada comunicación médico paciente y el logro de niveles de satisfacción que demanda la población (13-5).
La motivación en los estudiantes de Medicina, es sin dudas, una de las máximas prioridades a tener en cuenta para alcanzar la satisfacción de la población, en sus contactos con los sistemas de salud.
A partir del análisis que se ha realizado de algunas de las prioridades en la formación ético-profesional de los estudiantes de Medicina, se hace necesario como objetitvo a tener en cuenta en la práctica académica, las valoraciones presentadas, ya que pueden servir como un punto de partida al debate, en aras de encontrar una estrategia docente que permita acercarnos al modelo de profesional que nuestra población necesita. Los aspectos más significativos son el vínculo y organización de toda la práctica profesional y docente, de forma que pase de lo cognitivo al sentir y al hacer, teniendo en cuenta la organización del sistema de actividades que vive el estudiante, tanto curricular como extradocente (investigativas, culturales, deportivas, políticas, etc.). Se hace necesario en la organización de estas actividades, la definición clara de los objetivos que se persiguen, cómo se desarrollarán, si realmente llegan al interior del estudiante y cómo poco a poco, van modificando la conducta de manera real.
Sin dudas, la capacitación de los profesores, otros profesionales y trabajadores vinculados directamente con los estudiantes como aspecto importante, pudiera estar relacionadas con las áreas de la comunicación, la psico-pedagogía, la formación de valores, etc. El fortalecimiento del modelo del profesor debe tener la atención tanto por los colectivos de docentes, como por los gerentes administrativos que deben realizar el control y evaluación de los resultados del trabajo educativo que realizan los profesores en su interacción con los estudiantes. Es imprescindible atraer al estudiante, de manera que el profesor pueda influir en las formas de conducta que entrañen cumplimiento del código de ética y del desarrollo de una comunicación afectiva y empática, que surja como una necesidad y por motivos internos.
Un clima de eficiencia en el recinto universitario y en todas las áreas donde se desarrolle la actividad docente y extradocente de los jóvenes, es un factor prioritario que no siempre se valora lo suficiente en la cotidianidad, y ejerce una influencia decisiva.
Por todo lo anteriomente expuesto, se considera la necesidad de contar con una estrategia metodológica que permita orientar de forma gradual y sistemática el modelo de profesional que garantizará brindar servicios de salud de alta calidad desde el punto de vista científico, técnico y humanitario, para contribuir así al cumplimiento del reto que la Educación Médica Superior demanda.


REFERENCIAS BIBLIGRÁFICAS

  1. Krafchenko O. Los niveles de regulación moral del comportamiento: estudio diagnóstico de algunos factores potenciales que participan en el progreso de su formación y desarrollo [tesis]. La Habana: Universidad de La Habana; 1990.
  2. Fabelo JR. La formación de valores en las nuevas generaciones. La crisis de valores: conocimientos, causas y estrategias de superación. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales; 1996.
  3. Alonso M. La comunicación médico paciente como parte de la formacion ético-profesional de los estudiantes de medicina de la Facultad de Ciencas Médicas de Matanzas [tesis]. Matanzas / La Habana: Universidad de Matanzas Camilo Cienfuegos / CEPES; 2000.
  4. León Correa FJ. Enseñar bioética: cómo trasmitir conocimientos, actitudes y valores. Acta Bioeth [serie en Internet]. 2008 [citado 5 Mar 2010]; 14(1):11-8. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1726-569X2008000100002&lng=es.doi:10.4067/S1726-69X2008000100002
  5. Torroella G. Formación de valores en la educación actual. Revista Bimestre Cubana. 1998 Jul-Dic;XXXIV(9):62-71.
  6. Rodríguez H. La relación médico-paciente. Rev Cubana Salud Pública [serie en Internet]. 2006 Dic [citado 26 Jun 2010];32(4). Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-34662006000400007&lng=es
  7. Rodríguez Collar TL, Blanco Aspiazu MA, Parra Vigo IB. Las habilidades comunicativas en la entrevista médica. Rev Cubana Med Mil [serie en Internet]. 2009 Dic [citado 26 Jun 2010]; 38(3-4). Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0138-65572009000300009&lng=es
  8. Gracia D. Ética profesional y ética institucional: ¿Convergencia o conflicto?. Rev Esp Salud Pública [serie en Internet]. 2006 Oct [citado 05 Mar 2010];80(5):457-467. Disponible en: http://www.scielosp.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1135-57272006000500004&lng=en
  9. Román Collazo CA, Ortiz Rodríguez F, Hernández Rodríguez Y. La bioética y la educación en valores en estudiantes de Medicina en la etapa preclínica: Un análisis desde el enfoque histórico cultural. Panorama Cuba y Salud. 2008 Sep-Dic;3(3):22-8.
  10. León Correa FJ. Enseñar bioética: cómo trasmitir conocimientos, actitudes y valores. Acta Bioética. 2008;14(1):11-8.
  11. Austin W. Engagement in contemporary practice: a relational ethics perspective. Texto contexto enferm [serie en Internet]. 2006 [citado 05 Mar 2010];15(spe):135-141. Disponible en: http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0104-07072006000500015&lng=en
  12. Patricia Benner RN, Molly S. Formation and Everyday Ethical Comportment. Am J Critical Care. 2008;(17):473-6. Disponible en: http://ajcc.aacnjournals.org/cgi/content/ full/17/5/473
  13. Schonhaut BL, Carvajal HC. Dimensiones y dilemas de la ética en educación en ciencias de la salud. Rev Chil Pediatr. 2007;78(2):196-201.
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SUMMARY

It is necessary an adequate teaching-educative process in Medical Sciences to warranty the quality of the professional, who would have not only the scientific-technical knowledge, but also the ethic formation allowing to raise the quality of the medical care with a humanistic approach. For that reason, the authors of this work intended to support the importance of some factors related with this social task, and also to take into account the priorities in the ethic-professional formation, because this a form of influencing the scientific conduction of the teaching process with a systemic approach in relation with the role of the professional, the importance of the institutional climate and the professional motivation to continue the previous publication that began the analysis of these priorities.

Keywords: education professional, ethics professional, social values, ethics institutional, professional practice, professional role

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO

Alonso González M, Ruiz Hernández I, Ricardo Alonso O. Prioridades en la formación ético-profesional para alcanzar una adecuada comunicación médico paciente (segunda parte). Rev Méd Electrón. [Seriada en línea] 2011;33(1). Disponible en URL:http://www.revmatanzas.sld.cu/revista%20medica/ano%202011/vol1%202011/tema13.htm. [consulta: fecha de acceso]


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